El presidene Néstor Kirchner no responde al desafío de la derecha
Su gobierno ronda siempre el límite de lo permitido, lo que le autoriza a sostener que no martiriza la carta magna. Sin embargo en la reciente Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, el titular del partido, Roberto Iglesias, intentó, sin éxito, que en el documento final se dijera que hoy gobierna»una tiranía». Lejos de los radicales, la líder ideológica del ARI, afirma que «hay fascismo» y los conservadores de varios matices gritan que «hay que salir a defender las libertades».
Un sector de la oposición dice «tener miedo» al creciente poder político del Presidente y su prédica de atracción o seducción de un sector del radicalismo o de dirigentes de otros partidos, sobre todo del ARI. Lo que para el Presidente se trata de la construcción de un nuevo contrato plural, la Concertación a su imagen y semejanza, para sus opositores de centro y derecha, es un camino que conduce a una democracia plebiscitaria, algo semejante a la Venezuela de Hugo Chávez y se apresta a no permitirlo.
Si estos datos cristalizan el país quedará dividido entre antagónicos alentando tentaciones, tanto las oficialistas de seguir descalificando a todo adversario de modo uniforme, lo que le rebana la posibilidad de que haya un colchón amortiguador con la oposición de derecha que si puede, acudirá a la desestabilización. Esto último da vueltas en la cabeza del Presidente, que se siente fundador de una entidad política renovadora que dañará muchos intereses y que en forma algo burda repiten quienes desde el oficialismo vienen denunciado que un complot contra Kirchner está en marcha.
Esta visión ¿conspirativa?, es la que motorizó la intención de hacer fracasar la convocatoria de Blumberg, algo así como ahogar al bebe en la bañadera. Una cosa es cierta: hay ahora mucho más vigor en la oposición de desafiar la hegemonía del Presidente. Kirchner es un emergente de la crisis que azotó a este país en 2002, algo así como el que reencauza la prosapia del nacionalismo popular que estaba ya en el peronismo y el radicalismo al que adhieren líneas de experiencias por la izquierda.Otro emergente de esa crisis de representatividad es Blumberg. La pregunta es si él se tentará por ir como candidato de una conjunción de fuerzas que construyen Mauricio Macri y Ricardo López Murphy o hará sentir desde el lugar que hoy tiene como líder social de las derechas que se cree tener poder de veto.
Las alternativas políticas para tratar de vencer al Presidente han recibido un gran aporte con la movilización bajo la bandera de detener la inseguridad. Blumberg no es un venerable anciano que lucha por la justicia, como lo recibe en su imaginario un sector de la sociedad que lo acompañó el jueves en la Plaza de Mayo donde fue a taponar si puede definitivamente, el proyecto de reforma del Código Penal redactado por lo mejor de la jurisprudencia argentina y que a la derecha le repugna. Tiene, o junto a él se construye, un proyecto de poder, lo que no es criticable en sí mismo, pero conviene conocer. Entre sus laderos íntimos brillan el ex secretario de justicia de Jorge Rafael Videla, Roberto Durrieaux, el abogado Marcelo Bragagnolo, con antiguos vínculos del que fuera el almirante Emilio Massera y otros de parecida prosapia. Le hacen llegar mensajes o participan de sus movilizaciones, militares retirados que reivindican la dictadura. No es un dato menor que sus guardaespaldas en el mitin del jueves, hayan sido ex uniformados del movimiento «Sin Gorra» que nuclea a los expulsados de la policía bonaerense por delitos de diversa calidad.
El gobierno actuó con especial torpeza ante la demostración. Kirchner halagaba al ingeniero en tanto sus reclamos se hicieran frente a los Tribunales o el Parlamento. Que lo hicieran en las inmediaciones de la Casa Rosada parece haberlo puesto muy mal, y de hecho lo que hizo el ala radicalizada de su espacio, hacer una movilización alternativa para rebanar presencia en Plaza de Mayo, lo único que logró es que Blumberg creciera como «autoridad moral» y los dirigentes jacobinos quedaran como «provocadores» que no respetan los derechos democráticos de todos.
De lo ocurrido no solamente Kirchner debe reflexionar, sino también la oposición que no quiere ser encuadrada en el campo de la derecha, con todos sus matices, claro. Por lo pronto Blumberg debe decidir si será candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por Propuesta Republicana (Pro) pero acepte o no la idea, ya está alineado y fortalece a que el titular de Boca Juniors sea quien desafíe a Kirchner en 2007.
Se afianza la candidatura de Macri y se debilita Lavagna
Si esto ocurre, y hay quienes sostienen que sí, habrá que medir su impacto en el intento radical con un sector del peronismo bonaerense de querer instalar la candidatura alternativa de Roberto Lavagna. En principio no hay espacio para dos pretendientes que supone que tienen chance de llegar a la Rosada, ninguno por separado, como se ven hoy las cosas, son una amenaza electoral para Kirchner.
Con todo, en sectores de la oposición se supone que el Presidente prepara anticipar las elecciones para marzo próximo, sea para no dar tiempo a que sus retadores se organicen, sea para anticiparse a meses de vacas flacas. De esto último puede pensarse en problemas en la generación de energía, que no permitiría que siga el crecimiento a niveles asiáticos que van desmintiendo todos los pronósticos agoreros. El panorama económico internacional sigue siendo un gran aliado de la Argentina y su gobierno, siempre que las reformas que demanda la economía norteamericana, con enorme déficit fiscal creciente, se desborde.
Lavagna cree que Kirchner podría anticipar los comicios, y golpea por ese lado, exigiendo que ya ahora sé de a conocer el decreto de convocatoria para octubre del año próximo para «aventar las suspicacias». Huela a chicana política; tanto el jefe de gabinete como el ministro del interior en público y Kirchner en reservado, han dicho que no hay elecciones presidenciales anticipadas.
Por ahora el Presidente no sacó conclusiones sobre la concentración. Acaso piense que ese tipo de asambleas vaya, por derecha, paradójicamente, a una «democracia directa» desde donde le obliguen a tomar sus exigencias. Lo cierto es que la inseguridad un flagelo internacional, siempre estará presente y esa bandera que tiene Blumberg le da tela para rato. Por ahora el acto de Plaza de Mayo por el que se planteó el forcejeo político, ha sido una victoria para el ingeniero. *
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