Cuba dispuesta a normalizar relaciones en un plano de igualdad y EEUU a levantar el embargo si hay una transición

Señales cruzan el estrecho de la Florida

Casi un mes después que Fidel Castro delegara provisionalmente el poder en su hermano Raúl por razones de salud, Washington renovó la oferta de levantar el embargo hecha por el presidente George W. Bush en 2002, que había causado entonces profundo malestar en la comunidad cubana exiliada de Miami. El propio Shannon lo confirmó a LA REPUBLICA durante una teleconferencia que se realizó entre Montevideo y Washington, con la participación de los diarios uruguayos.

«Shannon ha dado una respuesta a la entrevista de Raúl Castro», aseguró Marifeli Pérez-Stable, vicepresidenta del Diálogo Interamericano, al recordar el deseo expresado por el dirigente cubano de normalizar las relaciones con Washington.

La experta consideró «significativo» que Shannon no supeditara el levantamiento del embargo a la «apertura del mercado» como había hecho el presidente cuatro años antes, sino a la liberación de los presos políticos, el respeto de los derechos humanos, de las libertades y el inicio de una transición.

«Esto significa que Washington está aceptando la idea de que el sistema comunista pueda cambiar desde adentro y que está señalando un camino pausado y gradual en vez de exigir la democracia ya», subrayó Pérez-Stable. Shannon describió la situación en Cuba como «una transición en cámara lenta».

De hecho y pese a haber reiterado una vieja oferta, el diplomático cambió el tono de la política estadounidense, al convertirse en el primer funcionario de alto nivel en abogar por la «paciencia», mientras reconocía que se desconocía lo que ocurre realmente en La Habana, agregó la especialista.

Sin embargo, el diario oficial cubano Juventud Rebelde respondió a EEUU, tachando de «show humorístico de pacotilla» la oferta de levantar el embargo aplicado desde 1962, reforzado por la ley Helms-Burton en 1996 e incluso por Bush en 2004, quien limitó los viajes de los cubano-estadounidenses y el envío de dinero desde EEUU a la isla.

Según Ian Vásquez, del Cato Institute, el momento elegido por Shannon para renovar la propuesta de su presidente dejó claro que el mensaje estaba destinado a «los cubanos que quieren el cambio y que quizás ya están negociando posibles cambios dentro del régimen». Shannon evocó la existencia de «negociaciones» entre las instituciones cubanas para alcanzar un acuerdo de «repartición del poder», aunque admitió que desconocía lo que estaba pasando realmente en el seno de un régimen que no dio señales de ruptura desde que Fidel Castro ingresó al hospital.

Paradójicamente, el levantamiento del embargo también podría resultar positivo para el propio gobierno del presidente Bush, ya que la ley Helms-Burton le prohíbe desde 1996 dialogar con el gobierno de Fidel Castro o un posible sucesor designado por su régimen.

«El embargo aísla a Washington», reconoció Vásquez. Por ese motivo, varios congresistas ya tratan de cambiar las leyes para que EEUU no se quede con las manos atadas el día en que se produzca un cambio en la isla.

 

«Aislar y castigar no funcionó»

Para Julia Sweig, directora de estudios latinoamericanos del Consejo de Relaciones Exteriores -Council on Foreign Relations- y experta en la relación bilateral con Cuba, dijo que «como resultado de su política de cuatro décadas y su relación cada vez más hostil… EEUU ha quedado fuera de tener un papel en la transición en Cuba». En torno a las recientes declaraciones oficiales de Washington sobre una transición, Sweig consideró que «no son realistas», ya que están promoviendo que «Cuba se convierta en algo que nunca ha sido ni será». La política bilateral estadounidense, agregó, ha sido sólo para «aislar y castigar» al régimen, lo cual nunca ha funcionado, y a fin de cuentas es una política guiada más por «intereses domésticos» que por realidades diplomáticas.

Según William D. Rogers, veterano diplomático y ex secretario asistente de Estado para Asuntos Interamericanos con más de cuatro décadas de experiencia en relaciones con Cuba, y ahora vicepresidente de Kissinger Associates, «cada vez que Washington anuncia su deseo de moldear las estructuras internas en Cuba, cada vez que gasta dinero en promover una visión particular del futuro de Cuba y cada vez que aprieta el embargo, más daño se hace a sí mismo».

En su análisis de coyuntura publicado por el proyecto sobre Cuba del World Policy Institute, advierte que «ningún monto de financiamiento estadounidense de la oposición democrática cubana llevará a cabo los cambios hacia la democracia», y recuerda que él manejó este tipo de políticas en el Departamento de Estado, y conoce de primera mano el fracaso de estas iniciativas.

 

«Apoyo de países latinoamericanos»

Jeffrey Laurenti de The Century Foundation, analista de políticas multilaterales, señala que las declaraciones de Washington prometiendo «apoyo» a una transición política en Cuba, seguramente generan nerviosismo entre el mismo pueblo cubano, y menciona que el único apoyo internacional debería provenir de otros países latinoamericanos que han logrado sus propias transiciones políticas sin la «ayuda» de funcionarios del Departamento de Estado para «guiarlos».

Según sostiene Eusebio Mujal-León, profesor de la Universidad de Georgetown, el mensaje de Washington está dirigido «a los cubanos de Estados Unidos, a los de Cuba, a las élites cubanas, a los países europeos y latinoamericanos… y en cada uno tiene un impacto diferente y abre una perspectiva distinta».

«EEUU trata de demostrar que tiene cosas que decir sobre el futuro de la democracia en Cuba», opinó. «El gran tema es cómo Washington lidia con el nacionalismo cubano y da señales de confianza para que la gente vea que aunque haya un cambio político, no tiene por qué haber una ruptura social», dijo el catedrático.

Joaquín Roy de la cátedra Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami -columnista de la agencia IPS-, sostiene que Cuba y EEUU mantiene «una relación mutuamente beneficiosa. Cuba es el único país de la galaxia que tiene garantizada una cuota de inmigración en los EEUU, un lujo que no tienen ninguno de los demás países latinoamericanos, ni siquiera el que más lo necesita, México».

«Castro, ha colaborado con los EEUU en la represión del tráfico de drogas», señala Roy. «Los que estaban más felices con las aparentes tablas eternas en la confrontación eran los militares norteamericanos: sabían que en el caso de enfrentamiento internos, no podrían quedarse viendo el drama desde los muelles de Cayo Hueso. Lo último que necesitaban con un mundo ya de por sí complejo después del colapso soviético, y mucho más después del 11 de setiembre, era una Cuba en transición convulsa. De ahí que se ocuparan frenética y periódicamente en producir estudios y declaraciones en los que Cuba no figuraba como una amenaza para la seguridad de los EEUU», asegura.

 

«FFAA, clave para transición»

Para el catedrático, «la ventaja que tiene Raúl Castro es que, de momento, domina las FFAA, clave para la transición, pues es la única institución con cohesión suficiente en Cuba, y con poder en las empresas estatales que administran los militares reciclados. Pero toda esta influencia puede venirse abajo si el régimen colapsa totalmente y se encuentran los necesarios sustitutos para la necesaria gerencia de una Cuba en verdadera transición».

En opinión del polítólogo marxista Heinz Dieterich, que asesoró al subcomandante Marcos y al gobierno de Cuba, «la salvación de la Revolución dependerá de la conducción de Raúl Castro quien, pese a su firmeza en los princip
ios, también es un hombre pragmático».

«Tenemos fe   afirma- que logrará llevar a cabo las reformas sistémicas, sin las cuales la Revolución cubana no llegará al socialismo del Siglo XXI, que es la única vía para impedir la reversión al capitalismo».

Raúl Castro y las FFAA cubanas tiene bajo su control directo algunas de las principales empresas de la isla. El hermano de Fidel es considerado como un hombre pragmático que admira los modelos de China y Vietnam. Algunos analistas indican que ese es el camino que recorrería el número dos del régimen, que ya comenzó a sumar en los últimos días a dirigentes de su confianza al gabinete.

En su discurso anual del 21 de enero el presidente Bush había evitado incluir a Cuba entre los países del llamado «eje del mal», mientras que numerosos responsables estadounidenses ya no ocultan que Washington se resignó a la «solución biológica», es decir a la desaparición de Fidel Castro antes de cualquier cambio.

Incluso, la amenaza militar estadounidense, mencionada por el propio Fidel Castro desde que traspasó transitoriamente sus poderes, fue desmentida repetidamente en Washington. La Casa Blanca la califica de «absurda» y Shannon se encargó de asegurar que la administración Bush apostaba a la salida política y no a la militar.

 

La Habana y Washington comercian

Las duras e históricas acusaciones  y el embargo- entre los dos vecinos no ha impedido el simultáneo desarrollo del comercio entre ellos, esencialmente el de bienes agroalimentarios, en detrimento de los europeos, que ven en ello una maniobra de Fidel Castro para fortalecer en el Congreso de EEUU un lobby hostil al embargo.

A pesar de una caída del 11%, los intercambios comerciales alcanzaron más de 350 millones de dólares en 2005 y un total de 1.800 millones de dólares desde 2001, fecha de la autorización por Washington del comercio de productos agroalimentarios y medicinas por razones humanitarias.

Esas operaciones ubicaron a la isla como el importador número 22 de productos agrícolas estadounidenses, el 14 por sus compras de trigo, el 8 por las de carnes de ave y el 3 por el arroz, dijo el presidente de la empresa del gobierno cubano Alimport, Pedro Alvarez.

Según el Ministerio de Comercio Exterior cubano, Estados Unidos es el séptimo socio comercial de la isla, después de Venezuela, España, China, Canadá, Holanda e Italia.

La eliminación del embargo económico, comercial y financiero de EEUU contra Cuba podría generar 100.000 puestos de trabajo e ingresos adicionales por 6.000 millones de dólares, según un estudio de 2005 dado a conocer por Semoon Chang, director del Centro de Negocios e Investigaciones de la Universidad del Sur de Alabama.

Ambos países están interesados en continuar el comercio y profundizarlo.

«Somos nosotros quienes debemos dar el primer paso», afirmó el ex presidente James Carter -durante una visita que realizó a la isla en el 2002- al brindar una conferencia en la Universidad de La Habana sobre el tema «Estados Unidos y Cuba: Una visión para el Siglo XXI». Ha llegado la hora en la que se deben cambiar las relaciones y «la forma en que pensamos y hablamos uno del otro «, dijo el ex presidente demócrata. *

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