El gobierno de Kirchner se abstuvo de comentar el acto opositor en Plaza de Mayo

Blumberg, referente de la derecha

Blumberg se hizo famoso luego del secuestro y asesinato de su hijo Axel al encabezar grandes movilizaciones contra la inseguridad. Algunos de sus reclamos plasmaron en leyes que endurecieron penas, pero no por ello consiguieron reducir el clima de inseguridad. Ahora Blumberg, de referente social, como síntesis de los miedos urbanos frente al delito, ya se instaló como referente político. Por lo pronto, el empresario Mauricio Macri, una de las cabezas del centro-derecha ladeado hacia este costado, le propuso que sea el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires mientras que él lo será para llegar a presidente y su socio, el economista Ricardo López Murphy, intentar conquistar la jefatura del gobierno porteño.

Blumberg que hasta ahora era muy prudente cuando a Kirchner se refería, lo acusa de no poder la misma voluntad que pone para sacar las leyes que le dan mayor poder político para combatir la inseguridad. Ayer el ingeniero respondió a críticas del discurso del subsecretario de Tierras y Habitat, Luis D’Elía que lo acusó de defender a los represores de la dictadura. El motorizó una «contra manifestación» a la que se hizo en Plaza de Mayo, pero falló si se compara con las 40 mil almas que fueron a Plaza de Mayo, generando al menos un traspié político al Presidente. «Mientras las marchas se hacían al Congreso y al Palacio de Justicia no había problemas, pero ahora que se hizo a la Plaza de Mayo parece que es un territorio que no es de los argentinos», razonó Blumberg.

Pese a que ayer Kirchner participó de un mitin en San Isidro, al norte del Gran Buenos Aires, no habló como lo hace casi siempre en ocasiones similares. El jueves pasado mismo en Avellaneda volvió a atacar a Raúl Alfonsín por haber impulsado, en un clima militar difíciles, leyes que paralizaron los juicios por violaciones a los derechos humanos. Alfonsín hoy apoya la derogación de esas leyes.

El número de gente en Plaza de Mayo, que dio cada medio es proporcional a los deseos políticos de sus editores. Una muletilla de Blumberg es que su público llegó «espontáneamente» pero la crónica periodística indica que se trataba, en su mayoría, de capas medias acomodadas con vehículos propios. Por sus errores frente a todo lo que huela a manifestación opositora, ahora los resultados de la asamblea de Blumberg, surgen como que pudo haber sido mayor si «la gente no hubiera sido intimidada por la movilización de D’Elía» que trajo unos cuatro mil militantes en vehículos alquilados ente otros motivos porque ese público no tiene plata para llegar de los barrios populares al centro porteño.

No hay respuesta para especular que hubiera ocurrido sin la contra marcha. Lo cierto es que lo más aconsejable debió ser que no hubiera trabas de ninguna especie para quien quieren manifestarse. Además, la oposición a Blumberg y sus objetivos, generó una crisis en el espacio de los Derechos Humanos. El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel calificó a Luis D’Elía de «especulador y arribista» por intentar utilizar su convocatoria en «provecho del Gobierno». También apuntó contra Blumberg, al señalar que sus reclamos «penalizan la pobreza».

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