Cárceles sin control

Un alto responsable de la Fiscalía colombiana denunció ayer viernes que el Estado»no tiene ningún control» de las cárceles del país, donde se hallan narcotraficantes, paramilitares de extrema derecha y rebeldes izquierdistas, que a menudo se enfrentan entre sí.

«Sabemos que los propios reclusos, portando armas de corto y largo alcance, realizan ‘patrullajes’ en las prisiones, lo que significa que el Estado no tiene ningún control en el interior de esos centros penitenciarios», dijo a los periodistas el director nacional de fiscalías, Pablo González.

Un total de 178 presos murieron en forma violenta en 1999 en las cárceles colombianas, que albergan a más de 48.000 reos, pese a que sólo tienen capacidad para 28.000.

González hizo la declaración a propósito de la muerte, el jueves, de cinco reclusos en el interior de la prisión de alta seguridad de La Picota de Bogotá, en un enfrentamiento a balazos entre rebeldes y paramilitares que pretendían controlar uno de los pabellones.

Otros cinco internos resultaron heridos en los choques de La Picota, afirmó el saliente director del Instituto Nacional Penitenciario (Inpec), coronel Laureano Villamizar.

Los presos heridos fueron trasladados a un hospital del sureste de Bogotá, donde está localizada La Picota.

Unidades policiales y guardias del Inpec retomaron el control del penal con la mediación de funcionarios de la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, señalaron este viernes fuentes del Ministerio de Justicia, del que depende el Instituto Penitenciario.

En La Picota también se encuentran los jefes del cocainero cártel de Cali, los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, quienes no estuvieron involucrados en el hecho, según las autoridades.

Otros tres reos murieron y cinco resultaron heridos el jueves, tras la explosión de una granada y un tiroteo registrado en el interior de la cárcel de alta seguridad de Palmira (450 km al suroeste de Bogotá), informó el coronel Gentil Vidal, jefe policial del departamento de Valle.

El explosivo fue lanzado al parecer desde la parte externa del centro penitenciario –donde hace dos semanas fueron asesinados otros tres internos–, desencadenándose la balacera.

También el jueves, pistoleros liberaron a seis presos de la cárcel de la población indígena de Silvia (500 km al suroeste de Bogotá, en el departamento de Cauca), aunque uno de los reos retornó este viernes al establecimiento, dijo su director Iván Belalcázar.

Los fugados purgaban penas por homicidio, hurto y narcotráfico.

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