La ETA baleó a socialista
Madrid, ANSA
Fuentes policiales informaron que Rekalde, de 68 años, recibió un disparo en la cara cuando bajaba de un automóvil sobre la calle Amezti de San Sebastián por un presunto etarra encapuchado.
El hecho ocurrió a las 20.30 hora local (18.30 GMT).
El ex dirigente socialista está consciente y fuera de peligro, dijo un vocero del hospital Nuestra Señora de Aranzazu de San Sebastián, donde quedó internado.
Actualmente, Rekalde ejerce como profesor de Ciencias Empresariales de la Universidad de Deusto, en San Sebastián.
La esposa del ex consejero del gobierno vasco es propietaria de Lagun, una librería de San Sebastián que ha sufrido numerosos ataques de la «kale borroka» (los jóvenes que emprenden la lucha callejera de ETA).
El atentado etarra se produce un día después de la detención de 20 personas sospechosas de pertenecer a la estructura política de ETA, EKIN, que habría quedado desmantelada, de acuerdo al Ministerio del Interior español. Finalmente, parece haberse cumplido el vaticinio del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, quien por la mañana había dicho que «lo normal es que ETA trate de vengarse y que la venganza sea cruel».
En la década de los sesenta, Rekalde, abogado, fundó un pequeño partido vasco llamado ESBA, unido al Frente de Liberación Popular (FLP), a causa de lo cual fue detenido y torturado por la policía del régimen de Francisco Franco.
Padre de cuatro hijos, en 1987 Rekalde había sido nombrado como consejero de Educación, Universidades e Investigación del gobierno vasco. Dejó el cargo en 1994, tras las elecciones del Parlamento Vasco ganadas por los nacionalistas. El gobierno de José María Aznar espera una «venganza cruel» de ETA como respuesta a la captura de los miembros principales de la dirección política del grupo armado separatista vasco, que fue decapitada.
Pero, las operaciones policiales del gobierno contra ETA seguirán, agregó el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.
«Lo normal es que ETA trate de vengarse, y que la venganza sea cruel», dijo ayer Mayor Oreja a la televisión Antena 3, antes del nuevo ataque. El arresto de los dirigentes «etarras» fue realizado en una vasta operación simultánea en varias ciudades españolas, ordenada por el juez Baltasar Garzón.
Mayor Oreja tuvo en cuenta que ETA siempre reaccionó con atentados espectaculares frente a los arrestos de sus dirigentes y simpatizantes, con el objetivo de demostrar su fortaleza. La operación judicial ordenada por Garzón, llamada Lobo Negro, provocó el arresto de 20 personas sospechosas de integrar la «organización política en el interior de ETA», según Mayor Oreja.
Los arrestos fueron el primer gran golpe contra ETA después de la escalada de atentados terroristas de julio y agosto.
En estos dos meses, ETA asesinó a siete personas. Los muertos suman doce si la cuenta se hace desde el quiebre unilateral de la tregua con el gobierno, en diciembre.
Las operaciones policiales continuarán porque «aunque ETA trate de vengarse: no se puede tener siempre el miedo de qué va a hacer ETA al día siguiente», dijo Mayor Oreja.
El ministro se negó a hablar de «euforia» en el ministerio o de «debilidad» de ETA.
Una fuerte reacción de una «ETA herida» se produjo en agosto, después de que el 7 de ese mes 4 etarras murieran accidentalmente en Bilbao, mientras transportaban explosivos en un coche para usarlos en un atentado.
Al día siguiente, los terroristas mataron por la mañana a Jose María Korta, presidente de la patronal guipuzcoana, y por la tarde hicieron explotar un coche-bomba en la zona norte de Madrid, causando una decena de heridos. Cuando aún no había sido enterrado Korta, ETA asesinó a un militar cerca de Pamplona 24 horas después.
La estructura política llamada EKIN («insistir», «ocuparse de», en vasco) fue organizada por ETA en diciembre para reemplazar a KAS (Koordinadora Abertzale Socialista), que había sido declarada ilegal por Garzón.
La redada contra EKIN es el tercer golpe del juez contra ETA en dos años y el grupo armado siempre reaccionó con atentados.
Al anterior golpe, en enero pasado, cuando el juez desmanteló XAKI, considerada la «cancillería» de la organización, los etarras reaccionaron con el asesinato semanas después del socialista vasco Fernando Buesa y de su escolta en Vitoria, con un coche-bomba.
El ministro Mayor Oreja cree que ahora también los terroristas reaccionarán con un coche-bomba pues es el método que más han utilizado este año.
En cinco de los diez atentados mortales perpetrados desde enero, la ETA usó coches-bomba. El coche bomba es el método menos arriesgado para los etarras y además explosivos no le faltan: de las ocho toneladas que robó en setiembre pasado en Plevin, Francia, se calcula que todavía tienen tres toneladas.
La kale borroka (lucha callejera) es la primera rama de ETA que reaccionó frente a los arrestos: una oficina de loterías de Urnieta, Guipúzcoa, fue atacada la pasada noche por un grupo de encapuchados, que causaron daños materiales en la fachada.
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