En España, 70 años después de ser fusilado por republicano, al pie de un roble

Luis recupera a su padre

Máximo Fernández fue fusilado a los 33 años, el 21 de octubre de 1936, en un campo cercano al pueblo de Parrillas, en la provincia de Toledo (centro), a unos 150 km al sudeste de Madrid.

Sus restos yacen al pie de un roble cuyas abundantes hojas de verano dan sombra, 70 años después, a dos mujeres, una filóloga de 36 años y una psicóloga de 26 que vinieron a ayudar de forma voluntaria en la exhumación.

Por ahora «han sacado muy poquito», explica el hijo de Máximo, Luis, de 74 años, un anciano endeble que se protege del sol con un sombrero de paja.

Sentado cerca de las dos mujeres, Luis dice que se «emocionó muchísimo» cuando vio aparecer en la fosa los primeros restos de su padre.

Los franquistas tomaron el pueblo de Parrillas el 8 de setiembre de 1936, recuerda Fernando Magán, integrante de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), responsable de la búsqueda de fosas comunes y de las exhumaciones de más de 550 víctimas del franquismo desde su creación en 2000.

Según Magán, ningún franquista había muerto en este pueblo antes de ser tomado por los franquistas, pero el cura se escapó y fue asesinado en otro pueblo.

Para vengar su muerte, sus seguidores asesinaron ese año a 18 personas de Parrillas, entre éstas a Máximo Fernández.

«Lo tuvieron detenido tres, cuatro días (…) Luego le liberaron y un cabo de la guardia civil le dijo que se fuera del pueblo. ‘Yo sé que usted no ha hecho nada, sé que es buena persona, pero le van a matar'», le advirtió, recuerda Luis.

Su padre fue ejecutado días más tarde.

Como si fuera poco, «uno del pueblo fue a mi casa a decirle a mi madre ‘no sufras, que no ha sufrido, el tiro de gracia se lo he dado yo'».

Igual que Luis Fernández y sus cuatro hijos, cientos de familias republicanas empiezan, 70 años después de la Guerra Civil española (1936-39), a recuperar los cuerpos de sus «desaparecidos», que según algunos historiadores podrían elevarse a 130.000 (90.000 durante la guerra y 40.000 durante la dictadura franquista entre 1939 y 1975).

Pero los medios con que cuentan las familias que buscan a sus parientes asesinados siguen siendo escasos, inclusive si un proyecto de ley impulsado a fines de julio por el gobierno socialista prevé subvenciones para organizaciones como la ARMH.

El opositor Partido Popular (PP, derecha) estima que la izquierda sólo quiere «reavivar las heridas del pasado». *

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