Repercusiones económicas y políticas por la producción de uranio enriquecido

El ambicioso plan de desarrollo nuclear del gobierno argentino

En lo inmediato será terminar la central de Atucha II de la localidad de Lima, 100 kilómetros de aquí, e iniciar los estudios para la construcción de una cuarta usina atómica lo que. implicarán una inversión cercana a los 3.500 millones de dólares.

Para la usina núcleo eléctrica Atucha II, que ya lleva 25 años en obra, está en marcha la licitación internacional, los rusos han demostrado interés en la obra, y el programa prevé la extensión de la vida útil de la central de Embalse, el incremento de la producción de agua pesada en la planta neuquina de Arroyito y un fuerte impulso a la construcción del reactor de potencia Carem que no ha pasado de ser un prototipo.

Hay razones económicas y políticas en este redescubrimiento de la energía nuclear. Uno, como fuente de energía alternativa para hacer frente a los aumentos del precio del petróleo y la caída de las reservas de crudo y gas que se registran en el país. Atucha II permitirá liberar más de 3 millones de metros cúbicos diarios de gas natural.

Políticamente, el Gobierno buscaría una reinserción internacional en un sector muy sensible y con grandes posibilidades de aportar negocios por medio de la venta de equipos y servicios a los estados que no cuentan con desarrollo nuclear. Hace pocos Argentina vendió un reactor para Australia construido por dos empresas nacionales.

¿Habrá cortocircuitos con los norteamericanos, sobre todo por la reactivación de la planta de enriquecimiento de uranio? Oficialmente se niega ya que todas las actividades se desarrollarán bajo el paraguas del acuerdo de cooperación firmado con el gobierno de Canadá y la Atomic Energy Of Canadá Limited (AECL) que trabajan estrechamente bajo las normas y supervisión de los EEUU.

Se entiende que retomar la producción de uranio enriquecido en la planta piloto de Pilcaniyeu, Pilca, para sus científicos, apunta a no quedar rezagado frente a Brasil que ya está construyendo su primera planta industrial de este tipo para abastecer la demanda regional y mundial.

«Pilca», fue construida en secreto por la Comisión Nacional de Energía Atómica bajo la dictadura militar.

A fines de 1983 la puso en funcionamiento Raúl Alfonsín, quién abrió sus secretos a Brasil.

Con «Pilca» la Argentina pasó a ser miembro del club de diez países liderados por EEUU y Rusia, al que se quiere sumar Irán, que dominan en forma completa el ciclo del combustible nuclear.

Durante el menemismo esta planta piloto se paralizó como gesto hacia Washington.

Pilcaniyeu podría enriquecer el 20 % los elementos combustibles de los reactores de investigación de Invap (Investigación Aplicada, empresa estatal) como el que se construyó para Australia. Desde los noventa el uranio enriquecido para esos reactores es importado de EEUU.

Tal vez Kirchner busque no quedar afuera del llamado Global Nuclear Energy Partnership (GNEP), creado luego del 11S por EEUU y que ahora buscar limitar sus integrantes y que los países que quieran uranio enriquecido lo compren allí, como una medida de no proliferación nuclear con fines militares. Entonces, si el GNEP se concreta y la Argentina mantiene paralizada «Pilca» podría quedar afuera de ese exclusivo club, según Clarín. *

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