Análisis Internacional

La violación de la tregua

ISRAEL VIOLÓ el viernes y sábado la tregua que había comenzado a regir en el Líbano el lunes 14 tras 34 días de guerra, desencadenando ataques de su aviación y su ejército contra Baalbeck, en el valle de la Bekaa. La resolución sobre la tregua se dilató más de un mes en el Consejo de Seguridad porque EEUU la vetó, con el fin de que Israel ganara terreno y dominara militarmente el sur del país. Condoleezza Rice llevó adelante esa política que costó muchas vidas humanas y destrucciones, que eran perfectamente evitables. La tregua se logró finalmente por el peso de la opinión internacional y gestiones de la diplomacia francesa, muy ligada al país de los cedros.

 

Cadáveres bajo los escombros

El primer ministro libanés Fuad Siniora calificó los ataques israelíes a Baalbeck de «violación flagrante» de la resolución del Consejo de Seguridad. Lo mismo dijo Kofi Annan. Israel reiteró en el caso su conducta de violación de la ley internacional, asumida en decenas de oportunidades. Pretextos no faltan: que se intentó matar a un dirigente de Hezbolá (siguiendo la política de los asesinatos selectivos) o evitar el trasiego de armas desde Siria. En cambio en esos días no se disparó ninguna katiusha sobre territorio israelí. El Tsahal sigue evacuando lentamente el sur libanés, donde acumuló 30 mil hombres, y mantiene el bloqueo marítimo y aéreo del país.

Un balance primario, que destaca la responsabilidad conjunta de EEUU e Israel, indica que desde el 12 de julio la ofensiva israelí provocó más de 1.200 muertos y unos 3.700 heridos en el Líbano, un millón de desplazados y destrucciones evaluadas en 6 mil millones de dólares. En Israel, entre 300 mil y medio millón de personas debieron ser desplazadas del norte del país, unos 40 civiles murieron así como 119 soldados. El costo de la guerra para Israel, según el Yediot Aharonot, asciende a 5.700 millones de dólares, el 10% del presupuesto estatal y cerca de la mitad del asignado a Defensa.

Aquí no terminan las muertes y destrucciones. Siguen apareciendo cadáveres bajo los escombros, principalmente en Beirut, donde gran cantidad de edificios, sobre todo en la parte sur, han sido arrasados. Al visitar el domingo esa zona, el primer ministro Siniora declaró: «Espero que los medios de comunicación internacionales trasmitan estas imágenes para mostrar al mundo este acto criminal, este crimen contra la humanidad que Israel cometió aquí y en otras regiones del Líbano». En ellas, varias personas hallaron la muerte al pisar artefactos que no habían explotado. Quedan otros en esas condiciones, así como minas sembradas por el ejército israelí.

 

Israel secuestra más  dirigentes palestinos

Hay más todavía. El coordinador de asuntos humanitarios de Naciones Unidas, Jan Egeland, declaró que la situación humanitaria en Líbano sigue siendo «próxima a la catástrofe» y afirmó que Israel «habría hecho mejor reflexionando» antes de bombardear zonas habitadas por civiles.

Al mismo tiempo, Israel mantiene abierto su segundo frente de guerra contra los palestinos, tanto en Gaza como en Cisjordania, donde incluso llegaron a bombardear campos de refugiados. El miércoles mataron a dos palestinos en la franja de Gaza y detuvieron a siete palestinos en Cisjordania.

El sábado se produjo otro hecho de extrema gravedad: el secuestro en Ramalá del viceprimer ministro palestino Nasser Shaer. El domingo varios vehículos del ejército israelí rodearon el edificio, cerca de Ramalá, del secretario general del Parlamento palestino, Mamad Al Ramhi, y se lo llevaron detenido. Israel adujo como justificación la pertenencia de ambos al grupo Hamas. Estos secuestros se suman a otro hecho inaudito: el secuestro por el ejército israelí de gran parte del gobierno palestino, entre ellos 8 ministros, 24 diputados, decenas de alcaldes, en total más de seis decenas de dirigentes, también con el argumento de que pertenecían a Hamas, el sector al cual la ciudadanía palestina le confió la conducción del gobierno. El nuevo doble secuestro se produce cuando Hamas y el Fatah están llevando a cabo un proceso de discusión conjunta con el objetivo de unificar su acción.

 

Amir Peretz: un segundo asalto

El gobierno israelí decidió la invasión del Líbano, según dijo, para destruir la organización terrorista Hezbolá. Ante el fracaso de su ofensiva  tema de acerbos debates y críticas en Israel- el ministro de Defensa Amir Peretz declaró, según un comunicado oficial: «Nuestro deber es prepararnos para un segundo asalto contra Hezbolá». O sea, reanudar la guerra. Entre tanto, ¿qué ha sucedido con Hezbolá? El diario brasileño O Estado de Sâo Paulo dice en reciente editorial que en la región «sólo el profeta Mahoma es más venerado que Hassan Nasralá, el número 1 de Hezbolá». *

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