La frágil tregua en Medio Oriente comienza su segunda semana

Italia está dispuesta a comandar las tropas de la ONU en el Líbano

La tregua que puso fin a 34 días de guerra en el Líbano entró este lunes en su segunda semana, fragilizada aún por la ausencia de una fuerza internacional que el presidente estadounidense George W. Bush quiere que se despliegue «cuanto antes».

Aunque permitió un cese de hostilidades, la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU aún está lejos de haber sido aplicada por completo, sobre todo en relación a uno de sus elementos fundamentales: el despliegue en el sur de Líbano de una misión de 15.000 efectivos internacionales con la que pocos países quieren contribuir.

En una conferencia de prensa este lunes, Bush subrayó «la necesidad urgente» de que la fuerza internacional se despliegue «cuanto antes» para consolidar la tregua todavía precaria.

Israel exige el despliegue antes de autorizar que el ejército libanés asuma posiciones en la frontera.

Una semana después del fin de los combates con la milicia chiita de Hezbolá, las tropas israelíes se retiraron de la mayor parte del territorio libanés conquistado desde el comienzo de la ofensiva el 12 de julio, pero se mantenían presentes en al menos nueve posiciones, a lo largo de la frontera, según un periodista de la AFP.

Desde la operación comando lanzada el sábado por Israel contra el Hezbolá, cuyos combatientes ocupan aún el terreno, la tensión aumentó entre el gobierno israelí y el libanés que se acusan mutuamente de violar el cese del fuego.

De su lado, el Líbano trató de calmar la comunidad internacional que duda en enviar tropas para participar en la futura fuerza internacional, debido a la ausencia de reglas de compromiso precisas y garantías de seguridad.

El ministro libanés de la Defensa, Elias Murr, prometió el domingo que procesaría por traición a toda personas que violasen el cese del fuego para disparar cohetes contra Israel. Murr aludió al Hezbolá, que es al mismo tiempo partido político y una poderosa organización armada que rechaza desarmarse en lo inmediato como reclama la resolución 1701 del Consejo de seguridad de la ONU.

Este lunes, el representante de Hezbolá en Irán, Abdullah Safieddin, afirmó que la milicia chiita «no se desarmará» y seguirá «importando armas».

Hezbolá disparó en un mes de guerra 4.000 cohetes contra el norte de Israel desde el sur del Líbano. La resolución 1701 permitió un cese de los combates, efectivo desde el 14 de agosto, pero sin un verdadero cese del fuego.

Una semana después, varias de sus disposiciones esenciales siguen sin ser aplicadas, entre ellas la creación de una nueva fuerza internacional, con efectivos de 15.000 hombres y un mandato ampliado, el desarme del Hezbolá y la suspensión del bloqueo israelí sobre el Líbano.

Sólo el despliegue de 15.000 soldados libaneses por primera vez en el sur del país, plaza fuerte de la milicia chiita, pudo comenzar el 17 de agosto. En Nueva York, la ONU no logra reunir los efectivos para una vanguardia de 3.500 hombres que se desplieguen en el sur de Líbano antes del 28 de agosto.

Sólo Francia envió 200 hombres en apoyo a los cascos azules de la actual Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), reduciendo sus ambiciones iniciales, cuando la ONU contaba con ésta para que fuese el núcleo de la fuerza.

«Espero que (los franceses) pongan más tropas», declaró el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

«La comunidad internacional ahora debe designar a los que dirigirán esta nueva fuerza internacional, darle robustas reglas de intervención y desplegarla lo antes posible para garantizar la paz», agregó el presidente. «Llamamos a todo el mundo» a participar en dicha fuerza, añadió en rueda de prensa.

Poco después, el primer ministro italiano Romano Prodi confirmó al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que está dispuesta a comandar la misión en Líbano El jefe del gobierno italiano dijo además que considera conveniente una nueva resolución del organismo para la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) con «un mandato y un contenido precisos y una muy clara definición de las alianzas».

Una reunión de los países miembros de la Unión Europea sobre sus contribuciones a la FINUL está prevista en Bruselas esta semana, probablemente el miércoles. *

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