George Bush insta a cerrar filas para derrotar ideología islamista
«Lo que resulta interesante con la violencia en Líbano, Irak y Gaza, es que se trata de grupos terroristas que tratan de frenar los avances de la democracia (…). Le corresponde a la comunidad internacional entender esa amenaza», afirmó el mandatario en una rueda de prensa.
Como primera exigencia a sus aliados, Bush planteó «la necesidad urgente» del despliegue «cuanto antes» de la fuerza internacional reforzada en Líbano, conforme a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad que puso fin el 14 de agosto al enfrentamiento entre Israel y el movimiento chiíta libanés Hezbolá.
«La comunidad internacional ahora debe designar a los que dirigirán esta nueva fuerza internacional, darle robustas reglas de intervención y desplegarla lo antes posible para garantizar la paz», agregó el presidente. «Llamamos a todo el mundo» a participar en dicha fuerza, añadió.
El texto aprobado por la ONU prevé el despliegue de 2.000 a 15.000 soldados de la Finul en el sur de Líbano. Las conversaciones sobre su composición no culminaron todavía y Bush adelantó que una segunda resolución podría ser adoptada para «dar más instrucciones» a dicha fuerza.
El presidente estadounidense, cuyo país no enviará tropas al sur de Líbano aunque prometió una ayuda humanitaria de 230 millones de dólares, se declaró convencido de que el despliegue de la fuerza internacional debe permitir la creación de una «zona tapón» que permita el desarme posterior de Hezbolá.
De Hezbolá, Bush pasó sin tardar a Irán, país que «es obviamente parte del problema», al «alentar un tipo radical del islam» y «respaldar» precisamente al movimiento chiita libanés, por lo que pidió sanciones rápidas a la ONU si Teherán se niega a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. «Si la gente se burla del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, eso tiene que tener consecuencias», afirmó el mandatario al ser interrogado sobre Irán, país que colocó entre las «amenazas» y «desafíos» que enfrenta el mundo «en este siglo XXI».
Frente a la situación en Medio Oriente, Bush se declaró convencido de que la comunidad internacional se enfrenta a una «ideología», en referencia a los radicales musulmanes, y que la «única forma de derrotarla a largo plazo es mediante otra ideología que compita, con un gobierno que responda a la voluntad de los pueblos».
Advirtió además que los islamistas «no sólo tienen una ideología sino también tácticas para difundirla», por lo que se declaró convencido de que su país cometería «un enorme error si se retiraba de la región y dejaba el territorio a los terroristas sin enfrentarlos».
Frente a la oposición demócrata que elevó la voz para pedir la retirada de Irak y la impopularidad de la guerra, tres meses antes de las elecciones al Congreso, Bush replicó que «no nos vamos a ir mientras sea presidente», o sea hasta enero de 2009 cuando concluya su segundo mandato.
Abandonar el país árabe sería un «desastre», aseguró. «Los estadounidenses tienen que entender las consecuencias de una retirada antes de que acabemos el trabajo», añadió, antes de sostener que «la esperanza es una de las formas» de derrotar al «terrorismo», apoyando al gobierno electo iraquí. *
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