Una propuesta del presidente Chávez genera polémica en la región

La inviable fusión de las Fuerzas Armadas de Sudamérica

Chávez lanzó la idea en medio de un desfile militar que se realizó con motivo de los 195 años de la independencia de Venezuela y ante la presencia de varios de sus colegas del Mercosur, y a pocas horas de sumarse a la unión del Cono Sur. »Venezuela ha decidido ser libre y no depender de ningún centro de poder extranjero, de ningún centro hegemónico de poder. Sudamérica ha decidido ser libre y seremos libres», declaró en un encendido discurso. Según confirmó la estatal Agencia Bolivariana de Noticias, el presidente fundamentó sus palabras en «las presuntas infiltraciones que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha perpetrado en las Fuerzas Armadas de varios países de Sudamérica».

El mandatario, un ex oficial, realizó la propuesta mientras revistaba en Caracas sus blindados brasileños Urutu, reacondicionados y armados con cañones de 20 mm. y 12 mil soldados armados con parte de las compras realizadas a Moscú, por unos 3.000 millones de dólares, que comprenden 24 aviones cazabombarderos Sukhoi 30MK, 53 helicópteros MI-17 y MI-35, y 100.000 fusiles Kalashnikov AK-103. El acuerdo con Rusia también incluye la instalación y equipamiento en Venezuela de fábricas de esos rifles y sus municiones para abastecer el país, y eventualmente para exportación. Paralelamente, Venezuela destinó unos 2.200 millones de dólares para negociar con España la adquisición de ocho barcos patrulleros (cuatro guardacostas y cuatro oceánicos), 10 aviones de transporte C-295 y dos de vigilancia marítima C-195.

 

¿Una OTAN sudamericana?

Pero la idea del presidente Chávez de fusionar las Fuerzas Armadas de la región ya la había esgrimido. El pasado 30 de junio el general Raúl Isaías Baduel fue ascendido y designado en la cartera de Defensa. En medio de los abrazos y saludos, el mandatario venezolano le indicó al general que estuviera listo para la misión de «integrar el comando del Ejército del Mercosur». Esta idea también la comparte el ministro venezolano de Participación Popular y Desarrollo Social, el general Jorge García Carneiro, que es un firme impulsor de «una organización como en la OTAN, pero en Sudamérica»

El conjunto de las cinco naciones mercosurianas sumarían 450.000 hombres, 1.200 tanques, 12 submarinos, 70 navíos de superficie y 485 aviones de combate, según explican algunos defensores de la propuesta en Caracas.

Otro impulsor de la iniciativa que Chávez lanzó es el politólogo Heinz Diertich Steffan, un marxista alemán radicado en México que ha asesorado al subcomandante Marcos y al presidente Fidel Castro, y que se ha mostrado en sus análisis partidario de la fusión de las fuerzas militares. Diestrich Steffan, ha mencionado en sus diagnósticos como hipótesis de conflicto, guerras asimétricas de cuarta generación, conflictos regionales con participación de Estados Unidos, golpes de Estado, acciones subversivas o separatistas. Para este politólogo, el poder del bloque regional debe estar basado en la guerra de todo el pueblo, el desarrollo de la industria bélica básica para armas ligeras e, incluso, en un stock de armas nucleares disuasorias.

«El anuncio de Chávez de organizar Fuerzas Armadas unificadas en América del Sur tiene alto impacto político y mediático, pero es inviable, tanto por los antecedentes internacionales como por la realidad regional», esgrime sin embargo el analista argentino Rosendo Fraga.

La OTAN, la alianza militar más importante que hay, con más de medio siglo de existencia, «no unifica sus Fuerzas Armadas sino que les asigna misiones dentro de una estructura conjunta», explicó.

La Unión Europea es lo más avanzado en materia de estructura política supranacional y ha constituido el Euro Cuerpo, con unidades alemanas, francesas, españolas y belgas, pero «sin dejar de pertenecer sus elementos a cada uno de los países de los cuales provienen». Fraga dijo que ni en la OTAN ni en la UE hay planes de fusionar las Fuerzas Armadas de cada país.

Un proyecto interesante y posible podría ser intentar «generar en el ámbito del Mercosur un símil del Euro Cuerpo europeo», integrando en una unidad nivel brigada, unidades de distintos países con un mando conjunto, dijo el analista argentino.

Pero esta decisión todavía no se ha adoptado ni parece posible que se adopte rápidamente. La Argentina y Chile acordaron el año pasado crear una plana mayor permanente de una unidad binacional de nivel batallón para actuar en las fuerzas de paz, pero la creación efectiva de la unidad todavía no tiene fecha concreta, explicó Fraga.

El ex ministro de Defensa argentino José Pampuro, dijo que «cada país debe tener sus Fuerzas Armadas. Todavía el tiempo de unas Fuerzas Armadas en conjunto está muy lejos y es una discusión que se puede dar dentro de unos años. En Europa aún no se dio, en el marco de la Unión Europea, así es que todavía dista mucho de este proceso».

La iniciativa lanzada por Chávez fue también comentada por el presidente de la Comisión Permanente del Mercosur, Carlos «Chacho» Alvarez, quien sugirió que podría desarrollarse «una estrategia de defensa común» en lugar del Ejército que pretende el nuevo socio que recién ingresó.
«Lo que puede tener Sudamérica, no el Mercosur, y que no tiene Europa, es una estrategia de defensa común», sostuvo el ex vicepresidente argentino. Admitió que la seguridad nacional «es uno de los temas que viene al final del proceso de integración» del bloque económico común.

 

Junta Sudamericana  de Defensa

El doctor Aurelio García, asesor del presidente Lula, se mostró partidario de la creación de una Junta Sudamericana de Defensa, para no cometer errores en la conformación del proceso de integración en América del Sur. «Uno de los errores que cometió Europa en su proceso de integración fue no haber implementado en forma autónoma una concepción europea de defensa. Esto paralizó Europa en varias circunstancias, por ejemplo en la crisis balcánica, donde tenían definiciones pero no instrumentos», explicó a LA REPUBLICA.

«Nosotros deberíamos empezar a discutir en Sudamérica una seguridad colectiva para la región, con las especificidades del caso, que son distintas a la seguridad que nos quieren imponer de afuera hacia adentro», afirmó el asesor del presidente brasileño, en una clara alusión a las nuevas doctrinas militares de Estados Unidos.

«Una Junta Sudamericana de Defensa que piense la especificidad de la defensa para la región debería ser instancia», precisó el funcionario de Brasilia.

Sin embargo, para algunos oficiales uruguayos la idea no tuvo un gran eco. «Brasil quiere buscar nuevas estructuras para liderarlas y presidirlas. Su papel hegemónico, que ya lo ha planteado en otras instancias, también lo quiere en la defensa de la región», opinaron al ser consultados. «Brasil no tiene problema en repartirse la región con Estados Unidos, mientras que ellos puedan liderar Sudamérica», expresaron algunos militares en conversaciones reservadas. Un oficial uruguayo manifestó que hay, además, «una competencia de liderazgos entre Brasil y Venezuela, el socio rico del Mercosur».

Según el doctor García es necesario para implementar estas ideas, en el marco de la integración, «ceder soberanía» en algunos casos, además de llevar adelante «políticas industriales comunes en los sectores militares». Brasil y Argentina ya construyeron un carro de combate en forma conjunta el pasado año.

Para el general de división brasileño Augusto Heleno «se deben aumentar las relaciones entre las FFAA de América del Sur, con intercambio de personal y ejercicios conjuntos. Estamos haciendo muchas cosas, pero podemos hacer
más», dijo al ser preguntado el ex jefe militar de la Minustah en Haití.

 

Integración perdiendo soberanía

Un documento del ejército uruguayo manifestó su disposición a la formación de un «paraguas» de seguridad regional promoviendo la integración de las Fuerzas Armadas del Mercosur. Pero, advirtieron que la creación de un sistema o mecanismo de seguridad regional implica indefectiblemente «la pérdida de soberanía», según sostiene el Ejército en un trabajo donde analiza la integración regional y que fue presentado en el debate sobre Defensa Nacional que lleva adelante el gobierno y al que tuvo acceso LA REPUBLICA.

Para los militares la eventual integración a un mecanismo de defensa regional, a partir de la asociación comercial existente, implica estudiar «en qué calidad nos integraríamos» junto a los demás miembros del bloque, y en particular con respecto a Brasil y Argentina. «Se deberá tener en cuenta en qué proporción ellos estarán dispuestos a considerar nuestras posibilidades en recursos humanos y materiales, o nuestras limitaciones económicas», afirma la fuera de tierra de nuestro país en el pormenorizado análisis.

En opinión de los militares, «deberá quedar visiblemente establecida si la integración tendrá como objetivo la participación en fuerzas de paz, tal como se viene realizando en Haití, o si abarcará también la participación en cuestiones de seguridad interior de los países miembros del bloque, con lo cual nuestro país podría verse obligado a participar en la lucha contra el narcoterrorismo, la delincuencia organizada o la insurgencia dentro del territorio de uno de los países del bloque y viceversa».

En el estudio del tema, «deberán considerarse la definición de una agenda común de asuntos de seguridad y defensa, el desarrollo de capacidades y la interoperabilidad de los encargados de desarrollar las políticas de defensa, las que no deberán limitarse a los asuntos militares».

El aporte del Ejército recuerda que «la Unión Europea es el ejemplo más patente de las ventajas resultantes de una integración regional. Nacida a partir de una necesidad de defensa -la OTAN continuó evolucionando por lo económico- para finalmente culminar con la unión política actual».

«No obstante esa unión manifiesta -agrega el documento- el escenario mundial nos muestra que el Estado nación continúa siendo el actor principal en la mayoría de los asuntos de carácter económico, aún cuando los Estados van cediendo roles y protagonismo con respecto al tratamiento de los asuntos de seguridad y defensa, hacia los mecanismos o sistemas de seguridad colectiva tales como las Naciones Unidas».

La formación de «sistemas de seguridad regionales», o llegado el caso «continental», permitiría a los países de América del Sur «una participación en el sistema global» en otras condiciones, se afirma en el trabajo del Ejército.

Para el Ejército, «se está transitando en el camino de una integración más amplia y profunda, aún cuando hechos aislados como los que actualmente protagonizan Uruguay y Argentina por la instalación de las plantas de celulosa en nuestro territorio, dificulten las relaciones y los procesos entre los países», expresa el documento.

También se sostiene que se hace necesario, en primer término, definir aquellos aspectos que deberán ser considerados previamente a la decisión de transitar por el camino de la defensa regional. «Seguramente todos los países integrantes de la región compartan la visión actual de las «nuevas amenazas» (narcoterrorismo, narcotráfico, crimen organizado, corrupción, marginación y pobreza extrema, etc,). No obstante esto, por diversas razones de orden geográfico, político o económico, no todos los países se verán afectados por éstas, de la misma forma o con la misma intensidad, lo que puede llevar a que nuestro país «importe» amenazas (Internacionalización de la Amazonia). Ello provocará concepciones diferentes en lo que respecta a la definición de seguridad o a la formulación de las políticas de defensa», agrega el exhaustivo trabajo de los militares.

«Más allá de la proporcionalidad existente entre la República Oriental del Uruguay y sus vecinos deberá definirse de antemano el papel o rol que cada uno de los países integrantes del sistema cumple. Las desventajas comparativas de nuestro país deberán suplirse de alguna forma, a fin de no quedar relegados a una mínima participación o en roles secundarios», señala el minucioso documento del Ejército uruguayo . *

 

Bayardi

El ministro interino de Defensa José Bayardi dijo que el tema central es que «los países en el marco de su integración tengan la capacidad de identificar cuáles son los intereses comunes. La integración es un problema de defensa de intereses, y en el siglo XXI se sentarán a la mesa del reparto global quienes tengan la capacidad de representar grandes bloques regionales, los demás no van a existir. Si tenemos la capacidad de identificar intereses comunes y a punto de partida de la identificación de los intereses comunes, podemos entender que los intereses de unos terminan siendo intereses de todos, habrá que ver cuál es la forma de defenderlos en forma integrada».

 

Lacalle

El ex presidente Luis Alberto Lacalle consideró «muy grave» la propuesta Chávez.»Realmente creo que esto es otra forma de atentar con la independencia del país y no le arriendo la ganancia a los nuevos jefes de las fuerzas armadas uruguayas que se encuentran ante esta propuesta que no podemos aceptar», dijo. «Si nos opusimos  afirmó- a las bases americanas en su tiempo ahora tampoco queremos bases de otro tipo, ni dependencia militar con Brasil o con Argentina. Sería ir contra la historia nacional y la esencia de la lucha artiguista y oriental que nos dio vida como nación». Opinó que «es una medida de una ligereza y de una frivolidad en materia de política exterior sin antecedentes. Por eso estamos ante una situación de alerta máxima del punto de vista de la política exterior del Uruguay».

 

Sanguinetti

Para el ex presidente Julio María Sanguinetti, el ingreso de Venezuela al Mercosur «traerá más problemas que soluciones» y la «exuberancia verbal» de Chávez «le llevará a que sus nuevos socios, especialmente el Brasil, pongan paños fríos a sus calenturientas propuestas. Sin ir más lejos, al ser recibido en el Mercosur, en Caracas mismo, ya lanzó la idea de un Ejército del Mercosur, que ha erizado los pelos de los militares y diplomáticos de la región».

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