Una testigo dice que vio la plata del soborno a senadores nacionales

¿Va el presidente Kirchner en busca de la reelección perpetua?

Es lo que afirma el editor general de Clarín, Ricardo Kirchbaum, en su habitual carta al lector. Es por ahora una especulación, pero basada en la sospecha que pulula por la oposición.

En el centro-derecha donde pisan fuerte Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, y por los aledaños del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, puro apronte por ahora en su candidatura presidencial respaldada por un sector del radicalismo y el peronismo, lo que se dice es en síntesis que la táctica oficial es la polarización.

En ese escenario se especula que Elisa Carrió se bajaría de ser postulante, cosa que le negó a este periodista.

En semejante enfrentamiento, Kirchner lograría un triunfo por una diferencia rotunda, casi un plebiscito. Si se dan estos supuestos, alentaría la reforma a la carta magna.

Los opositores tienen en cuenta que el primer mandatario hizo eso cuando era gobernador de Santa Cruz y que llamativamente está alentando a los gobernadores (excepto al de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, que quiere seguir por medio de argucias judiciales) a que reformen las constituciones provinciales y sigan, si pueden.

En Tucumán ya se concretó el cambio y en Misiones, hay un fuerte movimiento, que encabeza un sacerdote jesuita, para impedir lo que llaman «quedantismo».

La semana próxima la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical debe tomar una postura opositora dura para «resguardar su identidad» frente a la huida de los llamados «radicales K», y dejar expedito el camino para nominar a Lavagna, si este da el sí esperado, sobre todo, por el ex presidente Raúl Alfonsín.

En medio de tanto ajetreo, volvió a un primer plano el gran escándalo de los sobornos en el Senado Nacional cuando en agosto de 2002 aprobó una ley sobre flexibilización laboral que promovió el presidente Fernando de la Rúa.

Ahora se presentó ante el juez que sigue avanzadamente el caso, Daniel Refecas, la ex secretaria del entonces senador nacional Remo Constanzo, quien jura haber visto una maleta con 300 mil dólares en pago al voto positivo a esa ley. Sandra Moreno dio tantos datos que parece convincente en lo que le dijo al juez.

Refecas avanzó sobre esta causa con demasiadas idas y venidas anteriores, desde que tomó en serio la autoincriminación que se hizo el entonces secretario parlamentario, Mario Pontaquarto, quien fue el encargado de repartir la «coima» por cinco millones de dólares a varios ex senadores.

La plata salió de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

Hay nueve procesados, a un paso del juicio oral. Hace pocos días, De la Rúa presentó un libro donde intenta desmentir la existencia de esa maniobra. Los nuevos datos, en principio, lo dejan muy mal parado.

Ese escándalo, que salió a luz por una crónica periodística, motivó en 2000 la renuncia del entonces vicepresidente, Carlos «Chacho» Álvarez, ahora a cargo de la coordinación política del Mercosur.

Esa dimisión, por la negativa de De la Rúa a respaldar una investigación sobre los sobornos, inició el declive del gobierno de la Alianza, que estalló en diciembre de 2001 junto con la explosión de la convertibilidad, con la huida del presidente en helicóptero desde la Rosada cuando en las calles se exigía su renuncia y hubo 30 muertos. *

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