Cinco muertos, 4.000 evacuados y pérdidas estimadas en 150 millones de dólares

Ecuador enfrenta dolor y muerte por la erupción del Tungurahua

Las brigadas conformadas por centenares de socorristas, tiznados por las nubes ceniza, se abrieron paso con dificultad en medio de caminos y campos salteados con las rocas que arrojó el volcán en la madrugada el jueves.

La erupción, la más fuerte desde 1999, arrojó 8 millones de toneladas de material que formaron una nube de 742 km de largo y 185,6 km de ancho, que llegó hasta Perú y se internó en el Océano Pacífico.

Más de 4.000 personas fueron evacuadas a albergues, mientras que los productores ganaderos y agricultores señalaron que las pérdidas alcanzarán los 150 millones de dólares, ante la muerte de centenares de cabezas de ganado y miles de hectáreas de cultivos.

La erupción afectó a varias carreteras, a una de las principales hidroeléctricas del país y obligó a suspender la actividad en varios aeropuertos del interior, aunque no en Quito ni en Guayaquil. Este último opera con restricciones.

La lluvia de cenizas que cubrió las provincias de Tungurahua, Bolívar, Cotopaxi y Chimborazo, afectó a unos 20.000 productores, que vieron sus cultivos y el forraje para el ganado cubierto por un grueso tapete gris, indicó directivo agropecuario Patricio Donoso.

El gobierno de Ecuador solicitó a través de Naciones Unidas la cooperación internacional para obtener alimentos, medicinas y recursos económicos para atender la primera etapa de la emergencia.

«Se confía tener muy pronto un listado preliminar de los insumos y recursos que se requieren de la cooperación internacional para socorrer a la población afectada por este desastre natural» indicó un comunicado de la Cancillería.

Una vez que se supere la primera etapa de la emergencia se solicitarán recursos para «el proceso de reconstrucción de infraestructura, adecuación de albergues, reasentamientos y sostenimiento de la población».

Cuatro de las cinco víctimas son miembros de la familia Samaniego Hidalgo en la población de Penipe, la más afectada por la erupción. Dos de ellos, un agricultor de 53 años y su hijastra de 19 fueron sepultados por la lava cuando intentaban salvar un televisor y un DVD de su vivienda, relataron allegados.

Los ancianos tíos del agricultor también perecieron cuando intentaban cruzar un puente sobre el río Puela, que fue consumido por el fuego. *

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