Análisis internacional

El cauce profundo de la lucha democrática en México

Las intensas movilizaciones de cientos de miles de mexicanos a lo largo de este mes tienen un profundo sentido de defensa de la democracia, de la pureza y transparencia de las elecciones del 2 de julio, violentadas por las autoridades electorales, el gobierno de Fox y el PAN. El recuento muy parcial de votos, que a regañadientes concedió el Tribunal electoral, comprobó que se registró «un fraude organizado, masivo y sistemático», como dijimos ayer. Las movilizaciones no declinan, están previstas cuatro grandes jornadas próximas, pero a la vez ya apareció la represión gubernamental contra las manifestaciones populares, agrediendo incluso a legisladores del PRD.

 

4 grandes jornadas de demostraciones pacíficas

Sin excepción, las jornadas se caracterizan por su carácter pacífico y multitudinario, y están brindando a América y al mundo una nueva dimensión de la lucha por la democracia y el respeto a la soberanía popular. Merecen difundirse estos conceptos de Andrés Manuel López Obrador ante la multitud concentrada en el Zócalo el pasado domingo: «Todas nuestras acciones de resistencia civil pacífica se han llevado a cabo sin incidentes. No se ha maltratado ni agredido a nadie. No se ha dañado ningún monumento, ningún edificio. Al contrario, hemos dado un ejemplo de organización, de disciplina y de limpieza, demostrando en los hechos que se puede defender los derechos sin violencia, pero con firmeza y decisión. Hemos logrado construir una hermosa convivencia ciudadana en calles y plazas, hemos ejercido nuestro derecho constitucional con imaginación y con inteligencia. Como parte de nuestra resistencia civil se echó a andar la autoorganización y la solidaridad de los ciudadanos. Muchos hombres y mujeres inteligentes y sensibles, parte de lo mejor de nuestro país, han impulsado un movimiento cultural que ha hecho de la música, de la pintura, de la palabra, del baile, de la fiesta y de la alegría, parte de nuestra resistencia. Hoy en la ciudad de México se respira una cultura democrática, con la participación colectiva y el rechazo a las conductas corruptas heredadas del sistema autoritario. La esencia de nuestro movimiento es la tolerancia y el respeto a las diferencias, la promoción de la diversidad y la defensa de un proyecto incluyente de nación, de un México para todos».

En ese espíritu se delinearon cuatro grandes jornadas colectivas a desarrollarse hasta la fecha nacional de setiembre: una concentración ante el Tribunal electoral si éste ratifica a Calderón; otra ante el Congreso el 1º de setiembre, fecha del último informe del presidente Fox; dar el Grito de la Independencia en la noche del 15 de setiembre con la gente concentrada en el Zócalo; y el 16, día del desfile tradicional, llevar a cabo una Convención Nacional Democrática en la misma Plaza.

 

Contenidos programáticos

El candidato de la coalición dijo en esa instancia que «aquí y ahora está comenzando una nueva etapa en la vida pública de México» en la que no sólo se trata de defender la limpidez del acto electoral en que 42 millones de ciudadanos dieron un veredicto que se pretende torcer, sino de poner en marcha una serie de transformaciones en la vida de México, que fueron sintetizadas en los siguientes puntos: combate a la pobreza y a la «monstruosa desigualdad» imperante; derecho público a la información; enfrentamiento a la corrupción y a la impunidad, empezando en la esfera del gobierno; una renovación tajante de las instituciones. Un capítulo especial está destinado a la defensa del patrimonio de la nación. En ese sentido se planteó: «No permitiremos que sigan enajenando los bienes nacionales. No permitiremos la privatización, bajo ninguna modalidad, de la industria eléctrica, del petróleo, de la educación pública, de la seguridad social y de los recursos naturales».

Si bien el epicentro de este movimiento de resistencia cívica está instalado en Ciudad de México, se ramifica por todo el país. En el acto del domingo se reseñaban actividades en Chipas contra la corrupción y contra el contubernio del PAN con el PRI, lo mismo que en Chihuahua, donde el fraude alcanzó niveles particularmente escandalosos, con la desaparición de paquetes enteros de votos.

 

Represión en San Lázaro

En la tarde del lunes 14 fueron desalojados a los golpes militantes del PRD instalados frente al Palacio Legislativo de San Lázaro. La Policía Federal Preventiva arrojó bombas de gas lacrimógeno y golpeó a los manifestantes, desmantelando tres carpas y una casa de campaña allí instaladas. Una grúa irrumpió por la Avenida Congreso de la Unión, tras lo cual los uniformados agredieron a diputados y senadores del PRD. El senador Miguel Elías Moreno Brizuela fue golpeado con un arma en la cabeza y el diputado Juan José García Ochoa quedó ensangrentado, con varias heridas en la cara. *

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