El presidente argentino avanza con su proyecto electoral

Regresó Alicia Kirchner

Estaba escrito que así iba a suceder. Alicia K abandono el ministerio antes de las legislativas de 2005, para ser tractora de sufragios, como candidata a senadora nacional, por la provincia de Santa Cruz, distrito (su tierra natal) que su hermano cuida como la niña de sus ojos y sólo admite victorias plebiscitarias. El apellido K tiene allí, y no sólo allí, un gran influjo.

En lugar de Alicia K. había quedado como ministro, otro santacruceño, Juan Carlos Nadalich, un casi desconocido incluso para los especialistas políticos y que desde ahora será el segundo de la hermana del presidente.

Hay quienes especulan que también este regreso al ministerio de Bienestar Social es simplemente otra estancia para ir a pelear, el año que viene, por la gobernación de Santa Cruz, un destino que anhela alcanzar otro patagónico de la intimidad del presidente, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, acaso el funcionario más cuestionado desde la oposición que lo tiene en el centro de su mira por el manejo de partidas del presupuesto y licitaciones. Hay algunas denuncias en los tribunales, pero nada más.

Pero hay otra variante en estudio: fusionar Bienestar Social con Salud Pública, hoy las dos carteras tienen sus oficianas en un solo edificio, esa inmensa mole en medio de la Avenida 9 de Julio porteña y que alguna vez, Carlos Menem quiso demoler. Si esta fusión se concreta, es dudoso que no sea para Alicia K. Ya solo Bienestar Social maneja un presupuesto de más de 1.150 millones de dólares anuales; con la unión, esa plata se potencia, una herramienta formidable para tiempos electorales o para el bien común.

Se supone y casi no se duda, que en este segundo tramo de la gestión de Alicia Kirchner se conservará el perfil asistencialista convencional que tanto critican en la oposición y en el movimiento «piquetero». A la ministra no le seducen los reclamos de políticas sociales universales en materia de ingresos. Prefiere el camino que ha trasegado durante años, cara a cara, a puro casuismo, conservando la discrecionalidad y la iniciativa.

El tiempo dirá si el Gobierno mejora su rumbo y se hace cargo de lo que sería un paso enorme para mejorar la condición económica posibilitando que millones de argentinos den un paso en pos de la constitución de ciudadanía social.

Lo de la víspera se relaciona, en un contexto global, con el anuncio oficial de que serán incrementadas las jubilaciones escalonadamente, según el reclamo formulado por la Suprema Corte de Justicia que dio amparo a un ciudadano con sus haberes virtualmente congelados. Kirchner cruzó a la oposición radical que pidió un 70% de incrementos para esas asignaciones; las tildó de demagógicas.

Las partidas para estos aumentos serán imputadas al presupuesto del año próximo. Según los expertos en el tema, lo correcto sería aprobar una ley que asegure la movilidad según el costo de vida, pero parece también que en este campo, Kirchner no quiere perder la iniciativa de ser él, quien determine cuando y como se otorgarán los incrementos. *

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