La vida de perros en Los Angeles transcurre en noches de copas, yoga y spa

Los perros que acompañan a sus amos en Los Angeles cuentan con una oferta infinita de opciones para divertirse: desde discotecas sólo para ellos, salones de belleza donde los tratan a cuerpo de rey, cursos de yoga y pastelerías especializadas en sus caprichos.

Todas estas atenciones de estrellas las pueden tener en Hollywood y sus alrededores. «Vivimos en una civilización que adora a los animales», explica a la AFP Danny Stewart, propietario del «Los Angeles dog spa», un salón de belleza canino enclavado en West Hollywood, un sector exclusivo de esta metrópolis californiana.

Sesenta y cinco millones de perros viven en familias estadounidenses, que cada año gastan no menos de 35.000 millones de dólares en estos fieles compañeros de cuatro patas, según los cálculos de la Asociación de Fabricantes de Productos para Animales de Compañía.

«Yo he recibido mensajes de insultos a través de internet, enviados desde el extranjero por personas que dicen que es escandaloso gastar tanto dinero en los perros», confesó Stewart, que tiene las paredes tapizadas de fotos con poses estelares de sus clientes, perros con sofisticados cortes de pelo.

Aunque el «Dog Spa» está abierto a todo el público, el pedigree y el buen estado de los animales es un punto muy importante para ser aceptados en este local donde, en realidad, la selección natural la da la lista de precios que cobra más de 100 dólares por la atención más básica.

«No dejamos entrar a cualquiera», resume el copropietario de esta peluquería canina, Rick Edwards, mientras atiende a Trixie, un Fox Terrier: «No son nuestros clientes que nos eligen. Nosotros los escogimos».

Entre los aspectos que se fijan para aceptar o deshacerse de un cliente, prevalece la regularidad con la que atienden al animal. «Es como un jardín, si crece demasiado, no me interesa», afirma Steward.

Bien acicalados, los perros de Los Angeles están listos para dejarse llevar a otros terrenos de diversión, muchas veces a imagen y semejanza de sus amos. Y es que todos los meses un bar exclusivo en el techo de un rascacielos en pleno centro de Los Angeles, el «Skybark», invita a los perros y sus amos a una noche de cocteles con música en vivo para que todos se conozcan. *

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