Opinión Internacional

El nacionalsocialismo realmente existe en Alemania

por Guillermo Israel

No vacilaron, por ejemplo, en llamar a su partido, partido obrero nacionalsocialista de Alemania o de ponerle textos sultraderechistas y belicistas a las canciones de lucha de los trabajadores alemanes.

El engaño y la falta de escrúpulos fueron su característica. A más de 45 años de la capitulación incondicional del mariscal de campo von Keitel ante el jefe del Ejército Soviético Gregory Shukov en Berlín, la opinión pública mundial está alarmada ante el recrudecimiento del extremismo ultraderechista en Alemania. Más de cien personas fueron víctimas del patoterismo extremista luego de la unificación alemana, hace diez años, y la xenofobia se aplica especialmente contra ciudadanos africanos, mientras que el antisemitismo es moneda corriente, profanando cementerios y sinagogas y amenazando a ciudadanos y comerciantes judíos. Se practica el criterio de la desigualdad de la gente y de grupos humanos, definiendo como distintos a los extranjeros, a quienes piensan distinto por razones religiosas, caso de los judíos y los creyentes en general.

Son atacados violentamente los homosexuales, los minusválidos y los desamparados, los gitanos, como sucedió durane los negros años del nazismo.

Se registran en Alemania por lo menos cuatro formas estructurales autónomas de los núcleos neonazis, que integran al extremismo y son sumanente peligrosos. En allanamientos de locales y viviendas se encontraron armas, explosivos y planes para actos de sabotaje y acciones incendiarias. Estas estructuras actúan según el principio de la permanente «concientización» para obtener los objetivos políticos, la conformación de la capacidad informativa y la divulgación de su política. En la cúspide de estas estructuras se halla el grupo directivo que es conspirativo, seguido por «las tropas de combate».

El «anticapitalismo» de los neonazis

El resurgimiento neonazi y la actividad relativamente intensa del partido nacionaldemocrático –NPD– en los estados federales que anteriormente conformaron la RDA, tiene su explicación, aunque hay otras razones, en la línea anticapitalista que allí propagan estos grupos. El núcleo ideológico del NPD es una especie de socialismo popular que se dirige «contra todas las formas económicas y sociales de la vida de los ciudadanos». Surgen autores de canciones y baladas de lucha, que exhortan al combate común de la izquierda y la derecha, dado que los enemigos son los mismos: el capital y los depredadores del medio ambiente». Aparecen en las marchas y manifestaciones de estos grupos neonazis banderas con los colores negro, blanco y rojo del imperio del kaiser, si bien nadie quiere la vuelta de la monarquía, estas banderas buscan recordar la época de Hitler, cuando éste utilizó en sus agresiones bélicas las banderas imperialistas de la primera guerra mundial, introduciendo el culto a la cruz gamada. Todo eso se repite hoy en las calles de Alemania, de toda Alemania, causando un inmenso desprestigio. Hubo desde 1994 un proceso de descentralizaciaón de la extrema derecha, haciéndola más resistente a las medidas represivas, sea policiales o jurídicas.

En Alemania se discute intensamente si la prohibición de estos partidos, legalmente contituidos, y los grupos paralelos, es la medida adecuada y la más eficaz. Hay ejemplos, como el de la asociación juvenil «Wiking», verdadera sucesora de la Juventud nazi, cuyo trámite llevó alrededor de cinco años. Se teme que lo mismo pasaría si se prohibiera hoy el NPD. Este partido se ha beneficiado en los años ’90 de las medidas de prohibición, atrayendo nuevas fuerzas a los «perseguidos». Las medidas que hoy reclaman las organizaciones políticas y sociales son por un lado la aplicación de la ley contra los criminales, caso de la condena reciente de los asesinos de un ciudadano africano. Por otro lado, iniciar una vasta acción para que los jóvenes recuperen el respeto por los valores cultuales, la tolerancia y el conocimiento de la historia de su pueblo y de los otros pueblos. Esto no se ha hecho. Es necesario ganar la mente de los jóvenes, dicen políticos y sociólogos con un vastísimo plan que empieza en el hogar, la escuela y las universidades.

Para que Alemania no se encamine por tercera vez por una senda de guerras de conquistas y campos de exterminios, hay que actuar, en nuestra modesta opinión, enérgicamente para frenar esta demencia.

Es un tema de la humanidad entera, pero ante todo de la sociedad civil alemana. Estamos a tiempo para unir, creando alianzas amplias de toda la gente de buena voluntad, progresista y democrática, que son la inmensa mayoría, para ganar esta batalla contra el malón neonazi.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje