Bush mete la pata y baja en las encuestas
Leon Bruneau – Washington, AFP
La prensa estadounidense ha endurecido notablemente su tono hacia el gobernador de Texas en los últimos días.
Cuando a finales de julio se celebró la Convención Nacional del Partido Republicano era a la inversa: Bush se beneficiaba de una prensa más bien favorable, mientras Gore era escrutado con severidad por los informadores, que observan el menor paso o dicho de los candidatos.
Pero, desde hace unas semanas, Bush ha cometido varios errores tácticos, obigándole cada vez a salir a la palestra para limitar los daños.
También ha perdido la ventaja en los sondeos y ahora se encuentra por detrás del actual vicepresidente, cuando en primavera y durante casi todo el verano boreal los encabezaba.
Una encuesta sobre la intención de voto para las presidenciales del 7 de noviembre de la televisión CNN y el diario USA Today publicada el martes da a Gore el 49% y a Bush el 42%.
«Los patinazos del gobernador Bush hacen las delicias de los cómicos. Pero los republicanos saben, bromas aparte, que se trata de un período sembrado de obstáculos para Bush», opinó este miércoles el diario The New York Times.
Bush alimentó la polémica la semana pasada, al negarse en un principio a participar en los tres debates de los candidatos presidenciales propuestos por una comisión neutral de debates.
Hace días tuvo que dar marcha atrás y se dijo dispuesto a la confrontación.
Responsables de los equipos de Gore y Bush se entrevistarán este jueves en Washington con la comisión para negociar el formato y los detalles de los duelos dialécticos, previstos para octubre.
Otra de las pifias de Bush se produjo el pasado día 4, esta vez con la prensa.
Y no por lo que dijo a los simpatizantes que asistían a un mitin suyo, sino porque llamó «mierda de primera» a un periodista de The New York Times pensando que su micrófono esta apagado, pero éste, claro, estaba encendido y el insulto se escuchó en todo el lugar.
Por si fuera poco, al gobernador tejano le salpicó una nueva polémica el martes pasado. Un anuncio televisivo de su partido contra los planes de Gore para los medicamentos en la sanidad pública incluía durante una fracción de segundo la palabra ‘ratas’ dirigida a sus rivales.
La publicidad fue retirada de las pantallas y Bush tuvo que dar la cara para asegurar que no había propósito subliminal ni mala intención en ese spot televisivo.
«El único ingrediente de una campaña presidencial que no se puede comprar es el tiempo.
Bush no puede permitirse derrochar un tiempo precioso en errores idiotas de este género», señaló Scott Reed, un consultor político republicano que dirigió la campaña presidencial del candidato Bob Dole en 1996.
Pero los referidos no han sido los únicos deslices de Bush: en el otoño boreal pasado, al principio de la campaña, no fue capaz de citar el nombre de tres mandatarios extranjeros en una entrevista.
Y todo esto sin recordar los habituales lapsus a que Bush acostumbra, como el de este martes, cuando por el asunto del anuncio de televisión habló de la publicidad «subliminable».
Tal gazapo llegó a la revista Vanity Fair a preguntarse si el candidato era disléxico, lo que éste negó rotundamente.
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