Análisis internacional

En México: "fraude organizado, masivo y sistemático"

CON ABSOLUTA CERTEZA puede afirmarse que en las elecciones mexicanas del 2 de julio se verificó un «fraude organizado, masivo y sistemático», como lo calificó la coalición «Por el Bien de Todos» liderada por Andrés Manuel López Obrador. El fraude se perpetró en la campaña previa mediante los intentos de impedir la presentación electoral del candidato de la izquierda y la descarada participación del presidente Fox a favor de Felipe Calderón. Siguió en el acto electoral en sí mismo y culminó en el recuento fraudulento de los votos. Hubo urnas embarazadas con más votos que votantes por Calderón y desaparición de votos por López Obrador.

 

Urnas embarazadas, votos robados y mal contados

Esto quedó en evidencia en forma irrefutable con el recuento parcial de los votos en el 9,07% de las casillas a lo cual accedió finalmente el Tribunal Federal del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) por la intensa campaña de la coalición, integrada por el PRD, el Partido del Trabajo y Convergencia, que movilizó en estos 15 días a millones de mexicanos, que se encuentran en campamentos desde el Zócalo, la avenida Madero, Juárez, Paseo de la Reforma hasta la Fuente de Petróleo. Cuando se reclamaba el recuento total, voto por voto, casilla por casilla, el Tepjf accedió al recuento de apenas 11.839 casillas del total superior a 130 mil, que forman el aludido 9,07% y son mucho menos de aquellas en las que la coalición denunció irregularidades flagrantes. Este proceso ha colocado en el foco de las críticas más acerbas al señalado Tribunal así como al Instituto Federal Electoral (IFE), que proporcionó los primeros resultados. Ambos aparecen como meros ejecutores de la voluntad del gobierno de Fox y del PAN, que son lo mismo. También ha quedado marcado en forma indeleble el PRI, que después de acaparar durante más de 70 años todos los resortes del poder, se degradó a la condición de ladero, allí se dice palero, del PAN, a cambio de algunas posiciones de gobierno, como la gobernación de Chiapas en que votarán un candidato común.

En las concentraciones multitudinarias que se efectuaron el Zócalo el domingo y el lunes, los representantes de la coalición ante los organismos electorales, Horacio Duarte y Claudia Sheinbaum, denunciaron y contabilizaron las maniobras dolosas a la luz de los resultados del recuento parcial. Del mismo se desprende que se introdujeron decenas de miles de votos en las urnas, lo que se llama taqueo, o urnas embarazadas, y se sustrajo un número aún mayor de votos. Extrapolando los datos obtenidos en este recuento de menos del 10 por ciento de la votación, calculan que a Calderón le agregaron al menos 500 mil votos ilegalmente y a López Obrador le quitaron unos 700 mil votos, que de haberse computado le aseguraban la victoria.

 

La negativa al recuento

El IFE anunció a Calderón como ganador en el escrutinio primario por apenas unos 240 mil votos en un total de 42 millones, un 0,58% del total, equivalente a 1,8 voto por casilla. Y el PAN está cerrado a cal y canto al recuento de los votos.

Es que el recuento parcial prueba plenamente que hubo «un fraude organizado, masivo y sistemático contra la voluntad ciudadana». Los voceros explicitaron que «no sólo se trató de errores humanos, como se decía, sino que hay miles de actas falsificadas que no reflejan el resultado de la votación, cientos de miles de votos introducidos ilegalmente en las urnas y sufragios que desaparecieron de las casillas». Agregan que resulta de la propia resolución del Tribunal que funcionarios del IFE actuaron con dolo, al impedir deliberadamente que las casillas y actas que contenían errores fueran abiertas durante el conteo distrital.

Hay más. Se prueba también que los paquetes fueron abiertos y violentados después del conteo distrital. Los voceros señalaron que en decenas de distritos miles de paquetes electorales que deberían estar cerrados no lo estaban, o se encontraban con los sellos violados, e incluso desaparecieron paquetes completos, como en el caso de Chihuahua. Por añadidura, en varios distritos los locales donde se guardaban los paquetes de votos tenían los sellos violados y se encontraron actas y boletas por el suelo. En unas cuatro mil casillas en que se recontaron los votos, se esfumaron cerca de 82 mil. «No es que los votantes se los hayan llevado de recuerdo, ironizó la vocera, sino que alguien los retiró».

 

Actas falsificadas

Se comprobó además que hubo falsificación de las actas, ya que a la hora de transcribir los resultados que constaban en los paquetes electorales, se estamparon cifras diferentes. La conclusión es que el Tribunal tiene ante los ojos las pruebas del enorme fraude electoral, por lo que deben abrirse todas las casillas y anularse aquellas con irregularidades, que casualmente se ubican en estados donde Calderón obtuvo mayoría. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje