La hora del ajuste de cuentas en Israel
El gabinete del primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el Ejército son blancos de crecientes críticas en Israel debido a su gestión de la guerra contra el partido-milicia libanés de Hezbolá, por lo que podrían verse obligados a rendir cuentas a una comisión de investigación.
Paradójicamente, la clase política apoyó al Gobierno durante los 33 días de este conflicto armado, que el 97% de la opinión pública consideraba «justo» hace sólo tres días, según una encuesta del diario Yediot Aharonot.
Pero, en el primer día de un frágil alto el fuego, el jefe de la oposición, Benjamin Netanyahu, número uno de Likud (derecha), prevé pedir explicaciones en la Knesset (Parlamento), reunida en sesión extraordinaria.
Según una fuente de su entorno, el diputado Yuval Steinitz, «se trata de la guerra dirigida de la forma más miserable en toda la Historia de Israel».
Lo mismo opina Effi Eitam, del partido Unión Nacional, que engloba a formaciones religiosas de extrema derecha, para quien «el alto el fuego es un engaño, una simple pausa, que necesita Hezbolá para rearmarse y prepararse para el próximo asalto».
Eitam reprocha a Olmert que haya esperado hasta el viernes por la noche para el lanzamiento de una ofensiva terrestre de gran envergadura en el sur del Líbano. *
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