Paros y protestas en Bolivia
El gobierno rechazó desde distintos frentes la posibilidad de un reajuste de salarios a la Policía debido a la precaria situación económica del país y se negó a sostener reuniones con representantes de los uniformados para discutir el asunto. La protesta, que agrupa a los agentes de menor graduación en las ciudades de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Sucre y Oruro, se complicó luego del retiro de los efectivos de seguridad del Palacio de Gobierno y de algunas instituciones públicas.
«No puede ser que hayan quitado seguridad al Palacio de Gobierno, no puede ser que le hayan quitado seguridad al presidente de la República. Están exponiendo la vida del presidente», deploró este viernes la ministra de Gobierno (Interior), Alicia Muñoz.
Las tareas de patrullaje y seguridad mantenían sin embargo la normalidad en calles y avenidas mientras que los miembros policiales de alta graduación -que hasta ahora no se han pronunciado- tendrán una reunión más tarde este viernes para evaluar la situación.
Los ministros Muñoz, y de Hacienda, Luis Alberto Arce, desestimaron de plano la posibilidad de reajustes salariales, mientras que el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, deslizó la eventualidad de que la protesta esconda otros motivos distintos a los expuestos por los oficiales de menor graduación.
«Esperamos que por detrás de este movimiento no existan otros móviles políticos, móviles de conspiración», dijo Rada.
Muñoz, a cuyo cargo se encuentra la institución policial, acusó al partido opositor Podemos, del ex presidente derechista Jorge Quiroga, de promover el conflicto.
El vicepresidente Alvaro García Linera declaró -en consonancia con el titular de Hacienda- que «consideramos que la huelga y la presión es injusta; Policía y FFAA han tenido un incremento notable del 3%, cosa que no se había dado en los últimos años».
En medio de temores de que la situación se agrave, el vicepresidente del gremio que aglutina a suboficiales y agentes, sargento Eddy Solares, descartó la posibilidad de un motín. «No estamos nosotros convocando a un motín o a una rebelión», aseguró.
La reivindicación se circunscribe sólo a los agentes de tropa de las entidades departamentales, que reúnen a unos 24.000 miembros en todo el país, y cuyas retribuciones mensuales bordean en muchos casos un equivalente a 150 dólares.
Otro frente de conflicto estalló en tanto en el magisterio de La Paz y Tarija que cumplen una huelga de 24 y 48 horas respectivamente en protesta contra una reforma educativa y en demanda de la renuncia del ministro del sector, Félix Patsy, impulsor de los cambios.
Los maestros de La Paz cumplen el paro de labores este viernes y efectuaron una masiva manifestación, mientras que los de Tarija están en huelga desde el jueves. *
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