Lieberman, primera víctima política en EEUU por la guerra contra Irak
La guerra en Irak dejó su primer gran víctima política en Estados Unidos, con la derrota de Josef Lieberman, influyente senador demócrata que perdió las elecciones primarias al Senado por el estado de Connecticut (noreste) por respaldar la invasión.
Lieberman, que lleva tres mandatos consecutivos como senador, pagó caro su permanente apoyo a la invasión de Irak en un estado donde la mayoría de los votantes estaba en contra.
Lieberman perdió ante Ned Lamont, un político sin experiencia que basó su campaña en criticar la guerra y que denunció la cercanía de Lieberman con el gobierno de George W.Bush en materia de política exterior.
«La forma en la que los electores de Connecticut respondieron es una verdadera señal para las elecciones de otoño (boreal)», explicó Tom Matzzie, dirigente del movimiento Moveon.org, que militó por la derrota de Lieberman.
Efectivamente, los expertos estiman que los comicios demócratas del martes en Connecticut dieron el tono de las parlamentarias de noviembre, que podrían tener a Irak como tema predominante, lo mismo que la carrera para las presidenciales de 2008.
Además, un sondeo aparecido en el diario The Washington Post del martes muestra que los electores están hartos de la guerra en Irak. El 81% de los demócratas piensa que la guerra no valía la pena, y el 54% que sus correligionarios que apoyan la estrategia de Bush en Irak tienen menos chances de volver a ser votados.
El abierto respaldo de Lieberman a la invasión de Irak decidida por el gobierno estadounidense se convirtió en el tema dominante de esta elección. Lieberman, que compitió junto con el entonces vicepresidente Al Gore en las presidenciales de 2000, aceptó su derrota, aunque anunció que no renuncia a ser reelecto por lo que en noviembre competirá como candidato independiente.
«Por el bien de nuestro estado, nuestro país y mi partido, no puedo dejar ni dejaré que este resultado quede así», dijo Lieberman, según declaraciones reproducidas por The Washington Post.
Luego de tres años de respaldar la guerra, Lieberman, de 64 años, podría ver así el final de su carrera política.
Lieberman había sido blanco de ataques luego de que criticara a sus compañeros demócratas por no respaldar la política de Bush para la guerra en Irak. «Minamos la credibilidad del presidente, Bush, y ponemos a nuestra nación en peligro», dijo Lieberman el año pasado frente a las voces contra la guerra surgidas en su partido. Lamont, de 52 años, es un empresario con un patrimonio de cerca de 100 millones de dólares, y critica a Lieberman por haber apoyado a Bush y tomar con facilidad posiciones contrarias a las de su partido.
«La guerra en Irak es un tema decisivo. Dice mucho de la clase de país que somos, cuáles son nuestras prioridades fiscales», dijo Lamont a la cadena ABC el domingo. *
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