Oraciones por Fidel
Cada cual lo hizo a su modo, pero todos públicamente, de tal manera que, en otro suceso poco común, Granma, órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC) y periódico oficial, publicó este martes reseñas de las tres celebraciones.
Tales iniciativas pueden abarcar a muchos de los 11,2 millones de cubanos que, a pesar de vivir en un régimen comunista hace 48 años, mantienen sus devociones.
Estudios señalan que un 15% de los cubanos son ateos y un 85% tiene alguna creencia. De estos un 15% con una religión estructurada, es decir católicos, evangélicos o practicantes de cultos de origen africano (yoruba o congo) y 70%, que por lo general no va a templos, con una mezcla de elementos sincréticos que confluyen en una asombrosa armonía.
Esa realidad hace conciliar perfectamente que un babalawo (sacerdote de la Santería Cubana) pueda ser también tata-nganga (sacerdote del palo monte o Regla Conga) y conserve sus santos cristianos, pues fue bautizado por la Iglesia Católica en su infancia y no reniega de ellos.
De manera que el llamado coincidente de los obispos católicos, los pastores protestantes y los babalawos de la santería puede tener muchos oídos receptivos en una sociedad inquieta por las repercusiones que pueda tener la salida definitiva de Castro del Gobierno o su muerte.
Hace ocho días Castro estremeció a la nación con una inesperada proclama en la cual anunció que delegaba sus poderes provisionalmente a su hermano Raúl, luego que una crisis intestinal lo llevó a una complicada cirugía y semanas de reposo.
Los ruegos llevan un sello de solidaridad o humanismo, pero no todos de simpatía con el presidente. El régimen socialista proclamado por Castro en 1961 tuvo fuertes bases ateas de raíces marxistas, que provocó la nacionalización de numerosas propiedades de la Iglesia Católica, la expulsión de sacerdotes y el fin de su acceso mediático.
La Iglesia respondió con la satanización del régimen, que llevó a fuertes choques en la década del 60, una posición distante en los 70 y 80 y un acercamiento tras la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, en enero de 1998. *
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