Roberto Lavagna denunció que le "pinchan" los teléfonos
Lo dijo en el programa televisado de la popular Mirtha Legrand y colocó sobre el tapete algo que se da por sabido: que desde la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) se oyen los que hablan los políticos, gremialistas, militares, empresarios y no es necesario que éstos sean opositores.
Se esperaba ayer que Néstor Kirchner le saliera al cruce a su ex ministro que hace tan solo unos ocho meses y monedas dejó la poderosa cartera de Economía en la actual administración, en tiempos en que se supone esa práctica inquisidora ilegal igualmente se practicaba. Es lo que le recordó a Lavagna, la líder del ARI, Elisa Carrió.
Pero no, Kirchner no habló de Lavagna en un mitin en una fábrica de motocicletas. Es cuando el Presidente aprovecha para pegarle a sus adversarios cuando atacan a su gobierno. O a él mismo. Voces cercanas al oficialismo sostienen que el ruido de Lavagna «es para salir en los diarios» y mejorar su posición, hoy débil en el electorado.
Las protestas por esas escuchas ilegales jamás han llegado a una conclusión. La ley autoriza a «pinchar» teléfonos con anuencia de un juez. Son frecuentes en casos judiciales, pero a lo que Lavagna hace mención es el husmear en su vida privada.
El ex ministro que renegoció el default de la deuda externa, y con suceso, cree que puede desafiarle el sillón presidencial a Kirchner, no desde la cerrada oposición que está instalado del discurso de Carrió, Mauricio Macri y su socio en Pro, Ricardo López Murphy.
Su propuesta es de «centro», alternativa «superadora de lo que ahora se hace», o sea, una especie ce continuidad con acento en mejorar la calidad institucional y limar asuntos que lo irritan, como la relación con Venezuela.
No hay indicios de que la eventual candidatura de Lavagna preocupe demasiado a Kirchner y a su entorno. Hoy, las encuestas conocidas lo ubican muy por debajo del Presidente, que puede buscar su reelección el año entrante. Ni tampoco Lavagna termina por definir si se presentará como candidato al empleo más codiciando. Eso sí, ante la Legrand no le cerró las puertas a Macri, López Murphy o Carrió. Sólo les pidió: «analicen mi propuesta». En tanto, afirma, le da «exactamente lo mismo» competir con el Presidente o con su esposa, Cristina. Cosa que tampoco nadie sabe.
El economista se perfila como candidato de un espacio integrado por radicales y ex duhaldistas lo que pareciera que es muy poco para la faena que se propondría asumir . En la interviú aprovechó para criticar Kirchner por cómo maneja la cuestión de las pasteras que se construyen en Fray Bentos. Dijo que la presentación en la Corte de La Haya es «un engaño».
Lavagna aseguró que «después de las elecciones del año pasado el gobierno cambió mucho. Argentina no está bien. Los desacuerdos con Uruguay, Chile, Perú, el acercamiento a Chávez. «Ese acercamiento con Chávez, me molesta profundamente. A veces Chávez se mueve en la Argentina como si fuera dueño de casa y ésta es nuestra casa, la de todos los argentinos. Además ¿quién puede creer que a un argentino le interese crear un ejército sudamericano como propone Chávez?», insistió el ex ministro. Pareció más un mensaje hacia el extranjero, donde lo miran con expectativa, que al electorado nacional, dice «Clarín». Parece razonable. *
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