EEUU piensa en la transición

Estados Unidos reaccionó este martes con prudencia, aunque sin disimular su esperanza de que se acerque el final del régimen de Fidel Castro, después de su decisión de delegar temporalmente el poder a su hermano Raúl por razones de salud, tras 44 años de embargo contra Cuba.

«Hasta ahora la posición oficial (de Washington) ha sido prudencia, por una parte, y esperanza, por otra», dijo a la AFP Nelson Cunningham, ex asesor del presidente estadounidense Bill Clinton para América Latina, al comentar las primeras reacciones del Gobierno norteamericano.

El lunes, unas horas después de conocerse la noticia de que Castro delegaba el poder a su hermano tras someterse a una operación quirúrgica, el portavoz de la Casa Blanca, Peter Watking, aseguró que su país «vigilaba» la situación en Cuba, aunque se negó a «especular sobre la salud de Castro».

Por su parte, el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack, consideró «significativo para los cubanos» que «Fidel Castro esté incapacitado», al tiempo que ofreció la ayuda de Estados Unidos al «pueblo cubano» cuando «inicie una transición hacia la democracia».

El secretario de Comercio, el cubanoestadounidense Carlos Gutiérrez, fue el único en romper la línea del Gobierno, al asegurar que «llegó el momento para una verdadera transición hacia una auténtica democracia en la que se respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas».

«Todo el mundo en Washington, tanto los demócratas como los republicanos, quieren ver a Castro dejando el poder y que un gobierno democrático asuma en Cuba», explicó Cunningham, de la asesoría Kissinger McLarty Associates.

«La pregunta es qué va a pasar ahora en Cuba, qué va a pasar con Fidel Castro y con Raúl Castro», afirmó por su parte Peter DeShazo, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y ex subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado.

«Estoy seguro de que Estados Unidos va a seguir la situación con mucho cuidado y tomar decisiones según la evolución de lo que está ocurriendo en este momento», añadió el analista, un día después de que Castro delegara el poder por primera vez en casi 48 años. La noticia cayó menos de un mes después de que el presidente George W. Bush aprobara una duplicación de los fondos destinados a la disidencia cubana y un mayor control de las sanciones en vigencia contra la isla, elevándolos a 80 millones de dólares para los años fiscales 2007 y 2008, con el objetivo de acelerar la transición política tras la caída de Castro. *

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