Un pragmático número dos del poder
A sus 75 años de edad, y con casi 48 de ellos como número dos de Cuba, Raúl Castro asumió «provisionalmente» este lunes todos los poderes de la isla, delegados por su hermano Fidel.
A otros miembros del PCC, como Carlos Lage, Esteban Lazo, José Ramón Balaguer, José Ramón Machado Ventura, Francisco Soberón y Felipe Pérez Roque, le fueron delegadas tareas prioritarias, una especie de equipo de sucesión. Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), segundo secretario del Partido Comunista (PCC), vicepresidente primero de los Consejos de Estado y Ministros, Raúl es el sustituto designado de su hermano Fidel, por quien profesa una ilimitada admiración y respeto.
Hijo del gallego Angel Castro y de la cubana Lina Ruz, Raúl Castro nació el 3 de junio de 1931 en Birán, actual provincia de Holguín (este), y dedicó casi toda la vida, desde escolar, a secundar a su hermano líder. Estudiante de Economía, afiliado a la Juventud Comunista, se enroló con Fidel Castro en el asalto al Cuartel Moncada, en 1953, en un intento frustrado por derrocar al dictador Fulgencio Batista.
Junto a Fidel fue a prisión en la Isla de Pinos (hoy Isla de Juventud, al sur de La Habana); lo siguió a México para preparar la expedición del yate Granma, y fue uno de los primeros rebeldes de la Sierra Maestra. En el mismo mes de enero de 1959 que triunfa la revolución, fue nombrado segundo jefe del Movimiento 26 de julio, convirtiéndose desde entonces en el número dos. Las fuerzas rebeldes que combatieron en la sierra pasaron, bajo su mando, a ser un ejército moderno que ha ido ocupando en los últimos años sectores claves de la economía, como el turismo, a través del grupo empresarial Gaviota. Raúl Castro devino muchas veces fiscal político en problemas internos, por lo que se le atribuye una imagen de hombre duro. A menudo considerado más pragmático, a veces se atribuye a Raúl Castro una voluntad de reforma inspirada en las experiencias china y vietnamita. *
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