Unoa 4.000 soldados estadounidenses se movilizan de las provincias a Bagdad

Washington renuncia a reducir las tropas en Irak antes de elecciones

En ocasión de una reunión el martes en Washington con el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, el presidente George W. Bush anunció la transferencia de 4.000 soldados estadounidenses desde algunas provincias iraquí a la capital, Bagdad, para enfrentar el aumento de la violencia.

Para completar este anuncio, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dio su acuerdo el jueves a la prórroga por cuatro meses del despliegue en Irak de 3.500 soldados de la 172 brigada mecanizada.

Esta brigada, con sede en Alaska, ya había comenzado a hacer las maletas cuando recibió la orden de quedarse en Irak. Alrededor de 200 soldados de esa brigada habían llegado a Fort Wainwright, Alaska, y otros 200 estaban en Kuwait.

Al mismo tiempo, el Pentágono anunció que había identificado a varias unidades del Ejército y de la Armada, con 20.000 soldados en total, que serían desplegadas en Irak este año y a principios del próximo.

Esas decisiones mantendrían durante un año en alrededor de 130.000 el número de efectivos norteamericanos en Irak, es decir su nivel actual, postergando para más tarde una eventual reducción significativas del contingente.

La administración Bush está bajo la presión de la opinión pública estadounidense, que pretende que los soldados que están en Irak regresen lo antes posible, en momentos en que se anuncia que las elecciones legislativas de noviembre serán adversas para la mayoría republicana.

Según un sondeo de The New York Times/CBS difundido el jueves, una mayoría de los estadounidenses (56%) piensa que Estados Unidos debería fijar un calendario de retiro de las tropas norteamericanas de Irak. También son 42% los que piensan que no merece pagarse el precio que representa mantener tropas en Irak hasta que ese país se convierta en una democracia estable. Solamente 25% piensa lo contrario y 32% dice que no sabe o no contesta.

Consciente del impacto de la prolongación del despliegue de la 172 brigada mecanizada sobre el ánimo de las tropas, el Ejército estadounidense organizó una videoconferencia con las familias y los soldados involucrados para explicarla.

Donald Rumsfeld admitió, por su lado, que reinaría la decepción entre las familias, pero recordó que se trataba de un «Ejército de profesionales».

El comandante de las tropas de la coalición en Irak, general George Casey, afirmó en junio que confiaba en la posibilidad de reducir gradualmente este año el número de efectivos estadounidenses, gracias a una transferencia progresiva de responsabilidades a las fuerzas de seguridad iraquíes.

Su estrategia consiste en transferir bases a los iraquíes y retirar tropas de la coalición de las ciudades, manteniéndolas listas para intervenir en caso de crisis. Los iraquíes también podrían apoyarse en la potencia aérea de Estados Unidos, sus medios logísticos y sus capacidades en materia de inteligencia.

Pero el plan de seguridad para Bagdad, lanzado simultáneamente con la sorpresiva visita de Bush en junio, no cumplió sus objetivos, a pesar de que contó con el apoyo de 50.000 iraquíes y algunos miles de soldados estadounidenses. Por el contrario, los ataques aumentaron considerablemente en Bagdad durante las últimas semanas.

El experto del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) Anthony Cordesman cree que la decisión de incrementar el número de militares estadounidenses en la capital iraquí no producirá grandes cambios. Según él, sólo servirá para «ganar tiempo» a falta de avances reales hacia una reconciliación entre iraquíes. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje