Israel no quiere ceder posiciones
Jerusalén, ANSA
Así lo afirmó el canciller interino, Shlomo Ben Ami, en una reunión con corresponsales de la prensa extranjera, durante la cual consideró que no había «mucho espacio para la esperanza» en las negociaciones de paz con los palestinos.
«No se trata de un gesto por el cual se debe pedir a Israel que responda con concesiones en las tratativas», dijo Ben Ami, quien afirmó que ya ayer se reanudaron las negociaciones con contactos formales entre israelíes y palestinos.
«En realidad los contactos nunca cesaron», dijo el ministro.
Por su parte, el principal negociador palestino, Saeb Erikat, afirmó que israelíes y palestinos «llegaron al momento de la verdad» y que por eso las próximas cinco semanas «serán cruciales para lograr un acuerdo general».
El canciller Ben Ami señaló que el objetivo es lograr un acuerdo general, que incluya el status político de Jerusalén, pero no excluyó que Israel pueda aceptar la postergación de este asunto crucial «siempre que haya un acuerdo que incluya el fin de todas las otras reivindicaciones».
Ben Ami rechazó las propuestas de algunos sectores palestinos sobre una eventual «soberanía islámica» en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén este, que es sagrada para los musulmanes.
El canciller israelí dijo que Israel no renunciará a su soberanía en un sitio que para los judíos es el más sagrado ya que surge sobre los restos del Templo bíblico, destruido por las legiones romanas de Tito en el 70 d.C.
La radio estatal informó que Ben Ami, al recibir a habitantes del barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén, sostuvo que el lugar de un kilómetro cuadrado donde se encuentran los más importantes lugares santos para las tres grandes religiones monoteístas podría tener un estatuto especial.
Por otro lado, exponentes de las iglesias cristianas en Tierra Santa, entre ellos el Patriarca latino Michel Sabah, expresaron esta mañana a Ben Ami su preocupación ya que no tienen ningún representante en las negociaciones a pesar de que Jerusalén también aloja los lugares santos del cristianismo.
Ben Ami, quien fue recibido en El Vaticano hace dos semanas, explicó a sus invitados la marcha del proceso de paz.
Según un comunicado de la cancillería, Ben Ami sostuvo que las cuestiones religiosas en Jerusalén son muy importantes, pero que no había que contaminar con ese tono las controversias políticas.
Ben Ami afirmó que un diálogo entre las tres religiones monoteístas podría contribuir a un clima de convivencia pacífica entre sus fieles en Jerusalén.
En su encuentro con los periodistas extranjeros, Ben Ami dijo que no consideraba «que haya mucho espacio para la esperanza» en las negociaciones con los palestinos.
Pero, señaló que la postergación de la proclamación del estado palestino «dio una bocanada de aire al proceso de paz».
Ben Ami advirtió que las negociaciones volverían al punto de partida si los palestinos quisieran reabrir cuestiones ya acordadas en la reciente cumbre en los Estados Unidos.
Los problemas regionales que deberán enfrentar los dirigentes israelíes y palestinos en las próximas generaciones y sobre todo los riesgos y las posibilidades ínsitos en los procesos de globalización fueron examinados hoy en Tel Aviv por los participantes de la tercera conferencia anual del Centro Peres para la Paz.
Mientras los negociadores israelíes y palestinos seguían esforzándose hoy en superar una cuestión de alto valor simbólico-religioso –la soberanía de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén– los participantes de la conferencia, organizada por el premio Nobel de la Paz Shimon Peres, prefirieron dedicarse a argumentos más técnicos.
«Aún si el presidente palestino Yasser Arafat y el premier israelí Ehud Barak firmaran acuerdos definitivos de paz ya mañana, deberían enfrentar inmediatamente después los problemas de las nuevas generaciones», destacó el presidente de la Universidad de Beer Sheba (Neguev), profesor Avishay Braverman.
«Basta dar una ojeada a la demografía, en 20 años la densidad de nuestra población será como la de Japón, en el 2040 al oeste del Jordán vivirán 19 millones, entre judíos y árabes», advirtió. Dijo que se hace necesario instalar infraestructuras adecuadas para esa población. Según Braverman, el problema principal es el de instruir a las masas de jóvenes, acostumbrarlas a la democracia y a la tolerancia, «impedir por último que nuestros mejores cerebros sean absorbidos por Estados Unidos».
El noruego Roed Terje Larsen, emisario de Naciones Unidas, afirmó que «la globalización es como el mar: una realidad indiscutible, con la que hay que aprender a vivir».
Explicó que en el mundo que se va globalizando se pierden muchas seguridades y el concepto de dinero se vuelve evanescente porque los sistemas económicos en una época estables se revelan obsoletos y las estructuras políticas inadecuadas entran en crisis. «Muchos están buscando seguridades y un significado. Y la tentación del fundamentalismo se refuerza», dijo.
Atraídos por el entusiasmo de Peres, cientos de gerentes, diplomáticos e intelectuales se reunieron durante tres días en Tel Aviv (y mañana en Gaza) para tratar de sentar las bases de un nuevo Medio Oriente fundado en la cooperación económica, política y social regional.
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