Crónica de una muerte anunciada
por Niko Schvarz
El sucre muere luego de 116 años de existencia a partir del 22 de marzo de 1884.
Ahora Ecuador es un país dolarizado. Ingresa a la condición que en el continente registra solamente Panamá, donde impera la divisa verde y el balboa se utiliza apenas para las fracciones de dólar. En Ecuador circulan monedas fraccionarias con inscripciones en inglés, sin números, de one cent, five cents, one dime, quarter dollar, half dollar, lo que genera enorme confusión.
Tremenda devaluación y carestía
Aunque de momento este aspecto instrumental acapara la atención, lo realmente importante es que la dolarización enmascara una devaluación tremenda y un encarecimiento vertical del costo de la vida.
Esto engendra la protesta de las organizaciones indígenas, sindicales y sociales, que no se ha detenido desde que el 9 de enero el presidente Jamil Mahuad anunció la dolarización, coincidiendo con el derrumbe del sistema financiero, el salvataje a los banqueros y la congelación de fondos de los pequeños ahorristas, que quedaron con las ruedas para arriba. A partir de allí se generó un movimiento de vastas proporciones que lo sacó volando del Palacio de Carondelet.
Pero los mandos militares superiores y la alta finanza (que Mahuad protegió cuando quebraron fraudulentamente los 15 principales bancos) maniobraron para reemplazarlo por el vice Gustavo Noboa, que juró aplicar la misma dolarización y decretó el 13 de marzo –con el apoyo manifiesto del gobierno norteamericano– el nuevo esquema monetario que entró en vigencia, a razón de 25.000 sucres por dólar.
En agosto Madeleine Albright culminó en Ecuador una gira relámpago por Brasil, Argentina, Chile y Bolivia para reclamar respaldo al Plan Colombia previo a la visita de Clinton a Cartagena. En Quito, la secretaria de Estado expuso un apoyo enfático a la dolarización, e incluso comprometió fondos para facilitar la transición.
A comienzos de 1997 el dólar se cotizaba a 3.760 sucres. Ahora el coeficiente se ha multiplicado por 6.65 (más de 6 veces y media) para llegar a los 25.000. La carestía se disparó consecuentemente, impulsada sobre todo por aumentos de los combustibles y del gas (en un país petrolero), decretados tanto por Mahuad como por Noboa.
La fórmula completa
Para este año se prevé una inflación superior al 110%, frente a 60% en 1999. Asoma en el horizonte una hiperinflación en dólares.
El 85% de un grupo encuestado acusa un deterioro sensible en su poder adquisitivo a causa de la dolarización.
Las desgracias no vienen solas. La dolarización corona la receta única del FMI a la cual está jugado Noboa, que entraña la privatización de centros fundamentales de la economía y amenazas a la estatal Petroecuador. Contra este plan conjunto han venido combatiendo los sectores populares movilizados, conjuntando sus fuerzas los indígenas de la Conaie, campesinos, obreros sindicalizados, estudiantes, transportistas, y con ellos hicieron causa común oficiales medios de las fuerzas armadas (que siguen presos).
Se reunió un millón y medio de firmas por un plebiscito contra la dolarización y las privatizaciones.
Esta lucha es paralela a la que encabezan la Iglesia Católica, sindicatos y partidos de izquierda en Brasil contra el pago de la deuda externa.
Resistencia a la norteamericanización
En un cementerio de Quito, cerca de la tumba de muchas veces presidentes (y otras tantas derrocado) José María Velasco Ibarra, los movimientos sociales procedieron a un entierro simbólico de la moneda ecuatoriana.
El 76% de la población se ha expresado contra su desaparición (frente a un 12% a favor), por sentir que el sucre expresa valores de soberanía e identidad nacional.
El mismo sentimiento colectivo animó las pujantes demostraciones en reclamo de restituir a la soberanía nacional la base militar norteamericana de Manta y de rechazo al Plan Colombia. En alusión a una nota en LA REPUBLICA sobre el tema, un comentarista destaca que al radar de dicha base se suma el de Aruba (con abierta intervención de Holanda en la vigilancia del territorio de Brasil y de Venezuela), y el de El Salvador, con capacidad de vigilancia sobre todas las actividades en Centroamérica. Termina inquiriendo –buena pregunta– qué está pasando con el concepto de soberanía.
En resumidas cuentas: lo que se despliega ahora en Ecuador (y seguirá, con miras a revertir la situación) es una lucha decidida contra la norteamericanización del país.
El mariscal de Ayacucho
La enterrada divisa ecuatoriana debe su nombre a Antonio José de Sucre, compatriota y compañero de armas de Simón Bolívar en la gesta independentista. El Libertador dio nombre a Bolivia y Sucre –su primer presidente– a la capital administrativa, la antigua Chuquisaca. Pasó a la historia como el gran mariscal de Ayacucho, por la victoria de las tropas a su mando el 9 de diciembre de 1824 sobre las del virrey La Serna, lo que determinó la retirada de España del continente y la independencia de las colonias, en una lucha común. Hoy el sucre va perdiendo una batalla que también asume dimensión continental. Ecuador aparece como un conejillo de Indias para experimentar los efectos de la utilización excluyente del dólar, con miras a convertirlo en la única moneda de la región. Es exactamente lo que está buscando el gobierno de Estados Unidos.
Este eligió el pasado 1º de Mayo, cuando los trabajadores manifestaban en el continente contra el neoliberalismo, para preconizar la dolarización de las economías latinoamericanas.
El subsecretario del Tesoro, Stuart Eizenstat, dijo sin embages que esta medida inspirará confianza a los inversores extranjeros. Y destacó que «las autoridades de Estados Unidos están abiertas a la dolarización de otros países», tomando precisamente el ejemplo de Ecuador.
Compartí tu opinión con toda la comunidad