Un total de 25 pasajeros, en su mayoría argentinos, uruguayos y paraguayos

Lágrimas en el avión chileno que evacuó a latinoamericanos

El avión, dispuesto el jueves pasado por la presidente Michelle Bachelet, pisó suelo chileno la tarde del domingo después de un extenso viaje de más de 48 horas, que partió de Damasco, la capital siria.

Antes de abordar el avión el grupo de evacuados debió sortear un duro trayecto por tierra del centenar de kilómetros que separan Beirut y Damasco, en un convoy conformado por tres buses y dos automóviles, en medio de fuertes bombardeos, muchos controles y carreteras atestadas por la cantidad de gente que huye de la capital libanesa.

«El trayecto hacia Damasco fue bastante largo. Los controles eran permanentes y había congestión en las carreteras porque la salida es masiva», dijo el cónsul adjunto de Perú en Santiago, Elvis Tuesta.

En total el vuelo de la FACH rescató de la zona de conflicto a 114 latinoamericanos, cuyo costo de traslado absorbió el gobierno chileno.

El éxito de esta operación se debió a que en Beirut «la red de comunicación latinoamericana funcionó muy bien» para la evacuación, agregó Tuesta, quien valoró la iniciativa y el esfuerzo de Chile.

El vuelo trasladó a todos los chilenos que expresaron sus deseos de abandonar Líbano y abrió sus puertas a los ciudadanos de otros países en la misma situación, según el cónsul chileno en Beirut, Roberto Abu-Eid.

«Todos los chilenos que lo querían salieron del Líbano y también pudimos rescatar a muchos otros ciudadanos de otros países», dijo el funcionario, que también abordó el vuelo.

Un total de 25 pasajeros -en su mayoría argentinos, uruguayos y paraguayos-, descendieron del avión en las escalas previas que realizó el avión de la FACH (Madrid, Recife y Buenos Aires) antes de arribar a Santiago, donde los rescatados fueron recibidos por autoridades y cientos de emocionados familiares.

A Santiago llegaron en total 89 pasajeros: 51 chilenos, 11 peruanos, 10 cubanos, ocho venezolanos, dos colombianos, dos salvadoreños y un boliviano, un sirio y tres libaneses.

«Le doy las gracias al gobierno de Chile porque gracias a él estamos aquí. Le agradezco además porque no nos cobró nada, a diferencia de otros países que cobraban por el vuelo», dijo Lilian Pizarro, chilena que viajó a Santiago junto a sus tres hijos pequeños. *

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