Todo sigue en calma aquí, pero los iraníes han aprendido a dormir "con un ojo abierto"
Esta mañana estábamos dispuestos a contarles sobre este país,de gente y de paisajes que aún no hemos reflejado en nuestras crónicas, pero resulta difícil sustraerse a lo que está pasando más allá –pero no muy lejos– de la frontera de Irán. Cerca de aquí, demasiado cerca para el juicio de muchos, la pólvora hace irrespirable el aire. Más que el calor que aquí nos agobia.
Pero trataremos de hacerlo, como lo hacen todos aquí en Irán, donde la vida continúa sin alteraciones. Todos saben perfectamente lo que pasa y les importa mucho. Pero saben que nada van a ganar con la desesperación.
Seguramente en muchos hogares iraníes ya se han tomado las precauciones del caso, es decir la acumulación de alimentos, medicinas, agua, combustible y otros insumos para posibles emergencias o desabastecimientos.
Muchas familias quizás están ya organizadas para trasladar principalmente a las mujeres, los niños y los ancianos a lugares más seguros que una gran ciudad, en zonas alejadas de posibles objetivos bélicos.
La lluvia duró apenas dos o tres horas, pero cayó torrencialmente sobre la ciudad, desbordando las canaletas de las veredas y aumentando el cauce de las enormes cascadas que caen desde la montaña. Inmediatamente salió el sol y con toda su furia comenzó a castigar llevando los termómetros otra vez en pocos minutos a los 40 grados. Por supuesto, el aire entonces se tornó casi asfixiante.
El tiempo de las moras
Por las calles de Teherán abundan las moras en estos días, porque es justamente en esta época en que se cosecha la zafra de esos deliciosos frutos. En todas las esquinas aparecen vendedores ofreciendo canastitas repletas de moras y en los locales donde preparan refrescos frutales no dan abasto en llenar vasos enormes rebozantes del zumo morado de ellas.
Ayer recorrimos buena parte de la ciudad, estuvimos en lugares que son siempre estratégicos en caso de conflictos bélicos, en la gigantesca refinería de Teherán, las plantas energéticas que abastecen la ciudad, el complejo de la radio y televisión nacional, algunas guarniciones militares y el aeropuerto internacional Iman Jomeini. En ninguno de esos sitios vimos guardias especiales ni movimientos fuera de los habituales, como si realmente nada estuviese pasando.
Tal como dijimos, aquí la vida continúa su ritmo habitual, aunque -y es lógico además- las autoridades se han llamado a un prudente silencio, los dirigentes políticos se muestran moderados y parcos en sus encuentros con la prensa, tal y como si cada uno de ellos se hubiese puesto un filtro para no dejar escapar sus emociones. Mientras tanto las noticias internacionales de la BBC y de la RAI, que aquí en Teherán se sintonizan como canales de aire, libremente, reproducen proclamas de los dirigentes israelíes involucrando o tratando de hacerlo- a Irán en el conflicto como respaldo financiero e ideológico del movimiento Hezbolá del Líbano y Hamas de Palestina. Por ahora la respuesta de los dirigentes de la Revolución Islámica es el silencio.
Algunos observadores extranjeros opinan que muy otra podría ser la actitud del pueblo y el gobierno iraní, si la avanzada bélica israelí llega a poner sus pies en Siria.
La televisión repite varias veces al día, especialmente en sus canales informativos 1, 3 y 6, escenas conmovedoras de la situación en Palestina y el Líbano. Documentos impresionantes. Los periodistas locales efectúan encuestas callejeras entre la gente y todos se manifiestan conmovidos y preocupados, pero siguen confiando en que la razón prevalezca sobre la sinrazón y que la comunidad internacional detendrá de un momento a otro la barbarie asesina para que todo en lo posible retorne a la normalidad, si es que es posible hacerlo después de las heridas ya abiertas en la región.
El nacionalismo iraní
Hay un sentimiento en este país que es el que mayor respuesta está dando a la situación que se vive en el entorno: el nacionalismo iraní. Un fuerte sentimiento muy metido en cada uno de los ciudadanos que, por ejemplo, han decidido en las últimas horas –y los medios de comunicación se encargan de difundirlo– boicotear en el mercado a todos aquellos productos que de una forma u otra pueden estar relacionados en su origen o a través de sus capitales accionarios con USA o Israel.
Aunque no son muchas las marcas multinacionales que se comercializan en Irán de consorcios norteamericanos o israelíes, de todas formas vale simbólicamente la propuesta. El sentimiento antinorteamericano y antisionista es preexistente, pero en estos días parece expresarse con mayor enjundia. (no antijudío, entiéndase bien porque aquí en Irán hay una numerosa colectividad judía que convive en paz e incluso tiene sus sinagogas donde practica su religión libremente).
No hace mucho se informó que habia 40.000 voluntarios anotados dispuestos a encarar misiones suicidas si fuera necesario para defensa de su país, todos ellos jóvenes no mayores de 30 años. Y no es de extrañar que ante las actuales circunstancias esa cifra se haya incrementado notoriamente. El profundo nacionalismo con que son formados y los preceptos doctrinarios de El Corán en el que la muerte cuando es por el Islam y una causa justa es el pasaporte a un mundo lleno de belleza y paz, seguramente serán razones más que suficientes para que esa lista de voluntarios se incremente. *
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