La guerra en la última frontera de Occidente divide a Medio Oriente
Para James J. Zogby, presidente y fundador del Arab American Institute, la confrontación que se vive en el Líbano puede terminar afectando a todo Medio Oriente y opinó que Estados Unidos es la única potencia que puede exigir un apaciguamiento de las hostilidades. En este contexto, el secuestro de soldados israelíes por parte de Hamas y Hezbolá ha encendido una región de por sí volátil, pero Israel debería comprender que los ataques contra objetivos libaneses o palestinos no resolverán esta crisis, aseguró. La situación regional es muy delicada -con un Irak al borde de la guerra civil y un Irán a la ofensiva- como para creer que la violencia puede traer algún resultado positivo, indicó Zogby. Para resolver esta crisis, hace falta que Washington respalde económica y diplomáticamente a los sectores moderados de Palestina y el Líbano, reclamó el experto en el Jordan Times.
«El señor de la resistencia»
Hezbolá «es el señor de la resistencia y la voz de la dignidad del pueblo árabe», afirmó el editorialista egipcio Mustafa Bakri en el diario Al Osboa, al subrayar que el movimiento radical chiita libanés «actúa como un protector regional para el pueblo palestino».
La opinión de Bakri fue compartida por numerosas publicaciones árabes, tras el ataque de Hezbolá en la frontera israelo-libanesa que provocó la captura de dos soldados israelíes y la muerte de otros ocho. La causa del chiita Nasralá, que ha declarado la «guerra abierta» al Estado judío, es tema central en el mundo islámico.
En Kuwait, Siria, Irak y los territorios palestinos se organizaron en los últimos días importantes manifestaciones en favor del líder de Hezbolá, instigador del lanzamiento de cientos de cohetes contra Haifa, la tercera ciudad de Israel.
La actual crisis según Yoel Marcus, analista del diario israelí Haaretz, no hace sino destapar el poderoso arsenal militar que atesora Hezbolá y evidencia sus estrechos vínculos con Siria e Irán. Este conflicto no será tan fácil de resolver y no es recomendable que el ejército israelí vuelva a optar por reocupar el Líbano, manifestó. La clave está en continuar la operación hasta que se haga patente la necesidad de una intermediación internacional, indicó al evaluar la situación.
Mientras, el fundador y ex secretario general del Hezbolá, el Jeque Subhi Al-Tufeili, confesó en la cadena árabe Al-Arabiya que el Partido de Dios está comprometido con la política iraní, reconociendo las denuncias de Israel. «Yo he dicho antes que los chiitas en el Líbano le sirven a los iraníes como escenario». Hezbolá definitivamente cultiva sus relaciones con los sirios, pero su verdadero liderazgo es el mandato del jurisprudente líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, expresó el jeque.
El diario conservador iraní Kayhan, cercano al líder iraní Khamenei, alabó la operación de Hezbolá y señaló que antes del ataque del Partido de Dios, «el opresivo régimen israelí» vendría con tres cartas al juego palestino: la carta de América, la carta de los regímenes árabes en la región que simpatizan con él, y la carta de su superioridad nuclear. Con estas tres cartas, Israel saldría ganador en cada juego, y vencería a sus oponentes, explicó el periódico del régimen de Teherán.
Con la perspectiva de hoy, argumentó, estas tres cartas han colapsado totalmente, porque la habilidad de América en imponer la voluntad de Israel sobre el lado palestino, el libanés, y el sirio se ha venido a cero. «El gobierno de Hamas, el gobierno del Líbano, y el gobierno sirio no pueden permitirle a América entrar en la ecuación palestino-israelí». Es decir, los factores dentro de los países en la región que solían convertir el involucramiento de América en algo influyente han colapsado, sentenció el editorial del régimen confesional. Aseguró también, que la ventaja militar de Israel en la región se ha erosionado y se vanaglorió de un Irán con capacidad nuclear, afirmando al mismo tiempo que el ayatolá Khamenei es apreciado en Medio Oriente.
¿Una operación al servicio de Siria e Irán?
Sarkis Na’um, redactor del diario libanés cristiano Al-Nahar, se preguntó si la operación de Hezbolá apuntaba a aliviar la considerable presión de la comunidad internacional, encabezada por los Estados Unidos, sobre la República Islámica de Irán por su expediente nuclear.
El periodista libanés se cuestionó si la operación del Partido de Dios fue para aliviar esta presión, cambiando la atención del mundo hacia el Líbano y hacia la región – la cual le permitirá a Irán conseguir lo que desea antes de darle a la comunidad internacional su respuesta a Occidente – y liberarse de la amenaza de que su expediente nuclear sea enviado al Consejo de Seguridad.
El diario libanés Al-Mustaqbal criticó también el ataque del Hezbolá sobre Israel y aseguró que la operación ha inquietado y está todavía inquietando a grandes sectores del Líbano. Sostuvo que lo que más «le intranquiliza a la mayoría es que la prerrogativa de tomar una decisión en asuntos de guerra y paz, que le pertenecen al Estado del Líbano, haya sido usurpada por Hezbolá». Agregó que cualquiera que sean las razones y circunstancias detrás de la Operación Verdadera Promesa -el nombre del ataque que le dio el Hezbolá a su ofensiva- y que prometía liberar a todos los prisioneros de las cárceles israelíes, esto no cambia el hecho de que al Estado del Líbano, y a todo el pueblo libanés, se les ha presentado con un fait accompli para el cual no se prepararon, y ahora deben cargar con sus consecuencias, que pueden ser terribles, cuando ellos nunca tuvieron parte, denunció el diario de Beirut.
El artículo alerta sobre el peligro del extremismo que puede hundir en la frustración y minar la unidad de la sociedad libanesa. Aseguró además, que «los libaneses tienen el derecho de cuestionar hasta qué punto esta situación le sirve a la estrategia global sirio-iraní».
Irán, que está actualmente comprometida en negociaciones difíciles con Occidente, y especialmente con Washington, respecto a su expediente nuclear, puede usar esta operación como uno de los ‘mensajes’ que lanza diariamente a Occidente, y especialmente a Estados Unidos, demostrando así que sostiene a la región y la controla por la fuerza, explicó el periódico libanés.
Siria añadió el diario de Beirut- puede también usar esta operación para presionar a Washington, especialmente en la investigación en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Al-Hariri. El gobierno de Damasco está sindicado por la muerte del dirigente.
«Listos y con ánimos de luchar»
Sin embargo, en un artículo editorial en el diario del gobierno sirio Al-Thawra, se llamó a continuar el camino de la resistencia lo cual, dijo, es lo único que ha sido eficaz con los israelíes. Advirtió que «el único idioma que es efectivo con los israelíes es el idioma de la resistencia».
Ningún otro camino ha sido eficaz, al contrario, cada otro camino sólo ha aumentado la arrogancia israelí, al nivel donde Israel ha actuado como si habitara solo en el mundo, declaró el editorial de apoyo a los ataques.
Las felicitaciones que los ciudadanos árabes intercambiaron entre sí tras «la operación de Hezbolá muestra la demanda para implementar el programa de la resistencia», que empezó a desarrollarse cada vez más entre los árabes después de que se dieron cuenta del nivel de poder tras los resultados obtenidos, invocó el diario sirio.
Pronosticó que la cultura de la resist
encia se extenderá porque ha demostrado su efectividad y su utilidad, y es ahora la cultura de la calle árabe, que siempre está deseosa de pagar un precio alto por la resistencia, indicó. Presten atención a lo que el secretario general del Hezbolá, Hassan Nasralá, ha dicho: «Estamos listos y con ánimos de luchar», arengó el periódico oficialista de Damasco.
«No es ni lógico ni aceptable que el Hezbolá actúe ignorando totalmente la autoridad del Estado libanés», consideró Mohammad Barakat, editorialista del diario gubernamental egipcio Al Akhbar para el que el movimiento chiita es «un Estado dentro del Estado» libanés.
«Nasralá es un gran miembro de la resistencia, pero ¿adónde conduce todo este sufrimiento?», se preguntó un funcionario del gobierno egipcio al ser consultado por la prensa.
«Hezbolá puede alcanzar Haifa, Tel Aviv. ¿Y luego? Si hay una guerra de verdad, Israel ganará. Ni Nasralá ni Siria ni nadie pueden vencer a Israel y a los estadounidenses. Todo el mundo lo sabe», opinó un integrante del gobierno de El Cairo, país que firmó la paz con Israel.
Según el escritor David Grossman Israel tiene derecho a defenderse, ya que «ningún país puede dejar a su suerte a sus ciudadanos tras ser atacado de esta forma y sin mediar provocación alguna». Esta última crisis revela la similitud que mantienen el gobierno de Líbano y el de la Autoridad Palestina en su relación con Israel: tanto en Beirut como en Ramalá conviven un poder oficial que sigue cauces moderados con una plataforma terrorista que no duda en atacar objetivos civiles y llamar a la destrucción del Estado israelí, aseveró. Esta situación de carácter burlesco dificulta las opciones de alcanzar un acuerdo estable entre Israel y sus vecinos, concluyó el escritor en el diario español El País.
En opinión de Mario Vargas Llosa, en el conflicto de Medio Oriente faltan análisis matizados, y esta carencia favorece una visión estereotipada y antagónica de la realidad. El autor se declara un leal amigo de Israel, pero reclama que este país deba encontrar un modo de coexistencia con los palestinos que pase por un mejoramiento de sus condiciones de vida. Esto no significa la justificación de acciones criminales de los terroristas, escribió en el diario español El País el hispano-peruano, premio Príncipe de Asturias de las Letras y miembro de la Real Academia Española.
En una nota de opinión el escritor pacifista israelí Amos Oz afirma que «esta vez, Israel no está invadiendo el Líbano. Está defendiéndose del acoso y el bombardeo diario de docenas de nuestros pueblos y ciudades y, para ello, está intentando aplastar a Hezbolá en sus escondites. No se puede equiparar moralmente a Hezbolá e Israel. Hezbolá apunta contra ciudadanos civiles israelíes estén donde estén, mientras que Israel ataca fundamentalmente a Hezbolá», añade en una nota publicada también en El País.
Para Oz, «Si, como todos esperamos (tanto los beligerantes o halcones como los pacifistas o palomas israelíes), Hezbolá es derrotado pronto, Israel y el Líbano serán los triunfadores. Además, la derrota de una organización terrorista islámica militante podría aumentar significativamente las posibilidades de alcanzar la paz en la región», dijo el intelectual israelí.
El Líbano no desarmó a Hezbolá
Respecto a la crisis con el Líbano, el ex ministro de relaciones exteriores de Israel Ben-Ami, piensa que «la respuesta israelí contra Hezbolá es legítima y justa, ya que esta milicia ha violado los acuerdos internacionales y actúa en nombre de Siria e Irán». Para apaciguar esta confrontación, «sería deseable imponer un alto el fuego que vaya acompañado del despliegue de una sólida fuerza internacional al sur del país», alegó.
Para el ex canciller, «ahora debería ser un objetivo fundamental para Israel y para esos regímenes árabes moderados que la guerra en el norte no empeore hasta ser una conflagración regional».
«En el caso de Líbano la solución está ya inventada. Israel se retiró hace seis años del país, hasta la frontera internacional, conforme a la resolución 425 del Consejo de Seguridad, y posteriormente se aprobó la resolución 1559, que exigía a Líbano que desmantelara Hezbolá, desplegara su ejército en el sur y acabara con la absurda y peligrosa anomalía consistente en que una milicia al servicio de Irán y Siria controle la frontera con Israel y prácticamente tenga en sus manos la llave de la estabilidad de todo Oriente Próximo», recordó en el diario español El País.
La vieja costumbre de culpar a Israel por el uso de una «fuerza desproporcionada» no puede sustituir a un esfuerzo multilateral serio para terminar con este espantoso ciclo de violencia. En lo esencial, «eso significa un alto el fuego y que el Consejo de Seguridad reitere la validez de la resolución 1559, además de ofrecer al gobierno libanés toda la ayuda que necesite para su puesta en práctica», aseguró Ben-Ami.
El Líbano es una sociedad que «ha demostrado recientemente una capacidad admirable de movilización por la causa de la democracia y por su independencia de la tutela de Siria. Puede hacer lo mismo respecto a Hezbolá. Y si, incluso con la atención de la comunidad internacional, Líbano llega a la conclusión de que el desmantelamiento de la estructura militar de Hezbolá -como exige de manera explícita la resolución 1559- está por encima de su capacidad, aun así contribuirían a la paz el despliegue definitivo del ejército libanés junto a la frontera israelí y el establecimiento de mecanismos que impidan que este Partido de Dios vuelva al sur, dijo. Un Estado soberano es el que se comporta como tal, y el monopolio del Estado sobre el derecho a llevar armas es una barrera crucial contra la desarticulación de la soberanía. La debilidad del gobierno libanés y la fragilidad de su equilibrio interétnico exige que el posible alto el fuego vaya acompañado del despliegue de una sólida fuerza internacional en el sur del país», precisó el ex ministro Ben-Ami, autor de Cicatrices de guerra, heridas de paz: la tragedia árabe-israelí, en el diario El País. *
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