Los muertos superan el medio millar

Buscan cadáveres tras el tsunami en Indonesia

Según el último balance oficial, al menos 525 personas, entre ellas seis turistas extranjeros, perdieron la vida tras la embestida del tsunami contra la costa suroccidental de Java.

Los heridos son al menos 382, mientras que hay 273 desaparecidos. La ola de tres metros dejó además 38.000 damnificados.

Soldados del ejército indonesio enviados a la estación balnearia de Pangandaran se encontraron con un paisaje de desolación. A falta de material adecuado, como excavadoras, los militares removían con sus propias manos entre los escombros.

Centenares de policías y voluntarios civiles se sumaron a esta ardua tarea. «Buscamos a personas desaparecidas o sepultadas bajo las ruinas y a la vez retiramos los escombros», indicó a la AFP Deden Rajab, un oficial al mando de 27 hombres en la zona.

Un fuerte sismo submarino de magnitud 7,7, según el Instituto Nacional de Geofísica Estadounidense, provocó el pasado lunes el tsunami que se originó en el Océano Indico, al sur de Java.

Desde entonces se han registrado más de 50 réplicas sísmicas que han mantenido en estado de pánico a la población.

Un rumor que circuló el miércoles por la mañana desató el caos y miles de habitantes se refugiaron en los puntos más altos de Pangandaran, justo después de cuatro sacudidas de magnitudes comprendidas entre 4,9 y 5,4.

Un primer envío de ayuda humanitaria empezó a distribuirse entre los supervivientes, temerosos de volver a las localidades costaneras, según periodistas de la AFP en la región.

Dos camiones del Programa Alimentario Mundial (PAM) de Naciones Unidas, que transportaban quince toneladas de barritas energéticas y pasta, llegaron a Pandangarán.

«Vamos a intentar llegar a unas 20.000 personas durante esta semana», declaró a la AFP el portavoz del PAM, Barry Came, quien precisó que un equipo llegaría el miércoles a la región afectada para evaluar las necesidades de la población.

Los camiones del PAM habían partido de Yogyakarta, en la isla de Java, donde Naciones Unidas está a cargo de una operación humanitaria en favor de las víctimas del sismo del 27 de mayo, que dejó unos 5.800 muertos.

Ocho camiones cargados con agua potable llegaron además al distrito de Cilacap.

Al mismo tiempo se instalaron tres grandes tiendas de campaña del ejército y dos cantinas, mientras que varios barcos inflables buscaban a los desaparecidos, indicó a la AFP Sugiono, un responsable local.

«Todavía reina la confusión sobre qué hacer. La primera prioridad es salvar vidas», subrayó.

En Pangandaran se montaron diez cocinas móviles. Un camión de ayuda humanitaria facilitado por la esposa del presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, llegó a este balneario. *

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