La Iglesia Católica investiga a los paidófilos

Londres, ANSA

La Iglesia Católica británica, en respuesta a las críticas de la sociedad, está investigando cómo enfrentó hasta ahora los numerosos casos de paidofilia que la han sacudido y que llevaron diócesis enteras al banquillo de los acusados.

El arzobispo de Westminster, Cormac Murphy-O’Connor, es quien lleva adelante la investigación sobre los sacerdotes paidófilos y sobre la reacción de las estructuras institucionales.

El estudio está destinado a definir acciones más severas, incluida la reducción al estado laical de los religiosos condenados por abusos sexuales contra menores.

O’Connor parece estar empeñado en dar una imagen distinta de la Iglesia británica en torno a este tema y de reaccionar frente al ataque de diversas asociaciones encargadas de la tutelas de menores.

En el verano (boreal) dichas asociaciones le reprocharon su comportamiento, cuando era arzobispo de Brihgton, en el caso de Michael Hill.

En aquella ocasión, a pesar de que los padres de la víctima aportaron pruebas de los abusos, el prelado hizo poco y nada al respecto.

En 1997 Hill fue condenado a siete años de cárcel y hace unos días quedó en libertad.

Actualmente 21 sacerdotes católicos están bajo la lupa, acusados de haber cometido actos de violencia contra menores de edad.

Sólo en uno de estos casos la policía trabajó durante siete meses para reunir toda la documentación, publicada parcialmente en Internet.

La iniciativa de O’Connor apunta a emitir señales de que la jerarquía de la Iglesia piensa revisar estos comportamientos para modificar las decisiones eclesiásticas, en sintonía con cómo siente y vive la sociedad esos delitos.

Por otra parte, las reiteradas críticas de la opinión pública británica se están traduciendo en actitudes judiciales contra las estructuras católicas.

La semana pasada un juez de Coventry autorizó a un hombre a denunciar a una agencia católica por omisión de vigilancia de un sacerdote encarcelado en 1998 con una condena a siete años.

Otras veinte personas iniciaron demandas judiciales contra las diócesis de Birmingham y Warwickshire por considerarlas responsables de la falta de medidas preventivas.

El reclamo de resarcimiento es de alrededor de 2.680.000 millones de dólares.

Mientras, una serie de acusaciones está a punto de llover sobre la Iglesia Católica por causas abiertas en los tribunales de Edimburgo, en el norte del país, y en Cardiff, en Gales.

A las máximas autoridades eclesiásticas se le reprocha la inacción o una intervención insuficiente para erradicar tales conductas abusivas y, sobre todo, por no haber sancionado a los culpables.

Un solo sacerdote recibió la reducción al estado laical, a pesar de que está previsto en el código del Derecho Canónico en caso de abuso de menores de 16 años.

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