Israel y Hezbolá siguen atacándose
La continuación de los bombardeos hace temer una crisis humanitaria, ya que medio millón de libaneses, según cifras de la UNICEF, han huido de sus casas, sobre todo en el sur, y se han refugiado en escuelas, jardines o hangares. Allí esperan una ayuda internacional que no llega, ya que el país se encuentra aislado por tierra, mar y aire.
La ofensiva en Líbano, que revive los momentos más oscuros de guerras pasadas, comenzó cuando la milicia chiíta del Hezbolá secuestró a dos soldados israelíes en la frontera entre ambos países el 12 de julio y pidió a cambio la liberación de presos encarcelados en el Estado hebreo.
En una semana, esta violenta operación militar, la más importante desde la invasión israelí de sus vecinos del norte en 1982, costó la vida a casi 240 personas en Líbano, de los cuales 210 son civiles.
Nada en medio de esta guerra ciega hace prever una tregua rápida pese a los esfuerzos internacionales.
En las últimas horas, Israel bombardeó blancos relacionados con el ejército libanés, entre ellos un cuartel cercano a Beirut en el que perecieron 11 militares.
Además, fueron de nuevo atacados el aeropuerto de Beirut, que sigue cerrado, carreteras de acceso a Siria y caravanas de camiones que circulaban al norte de la capital.
Desde Jerusalén, portavoces militares anunciaron que habían destruido cuatro camiones procedentes de Siria que transportaban armas y municiones destinadas al Hezbolá, en la región de la Bekaa, al noreste de Líbano.
«Israel continuará su batalla contra Hezbolá y seguirá atacando blancos de esta organización hasta que los militares secuestrados regresen y la seguridad de nuestros ciudadanos esté garantizada», declaró el primer ministro israelí, Ehud Olmert, el martes tras recibir a una delegación de la ONU.
Según un sondeo publicado el martes, un 85% de los israelíes considera que la ofensiva contra Líbano es justa y un 58% desean que el líder del Hezbolá, Hassan Nasralá, sea eliminado.
Por su parte, el Hezbolá reivindicó nuevos lanzamientos de cohetes Al Qassam hacia el norte de Israel, concretamente contra ciudades como Haifa, Safed y Tiberíades, en respuesta a las «continuas agresiones del Estado hebreo».
Un israelí murió en uno de estos ataques en Nahariya, ciudad fronteriza con Líbano, lo cual eleva a 13 el saldo de civiles israelíes que perdieron la vida en estas ofensivas.
En total, Haifa, ciudad situada a más de 40 km de la frontera libanesa, ha recibido más de 700 cohetes lanzados por los milicianos del Hezbolá en los últimos siete días. *
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