Macri teme que Venezuela imponga su agenda al Mercosur

El centroderecha espera que Lavagna enfrente a Kirchner

En cierto modo la definición sobre qué pensaba sobre esa irrupción del ex ministro, deja abierta la posibilidad de una confluencia de su espacio a favor de Lavagna, pero todavía es prematuro hablar de elecciones, dijo el político y empresario.

Macri lidera el partido con fuerza en este distrito, Compromiso para el Cambio, que tiene un acuerdo programático electoral con el dirigente del partido Recrear, Ricardo López Murphy. El espacio común se lo reconoce como PRO. Macri, que dos veces perdió la posibilidad de ser jefe del gobierno porteño frente a Aníbal Ibarra, que hace poco fue desplazado por el juicio político incoado por la Legislatura local, quisiera tener una tercera oportunidad en este distrito donde es popular y su partido, la primera minoría.

De hecho, Macri es hoy más figura que López Murphy, a pesar de que el ex ministro de Defensa de Fernando de la Rúa casi entró en el balotaje de las presidenciales del 2003, que a la postre puso en la Casa Rosada al ex gobernador de Santa Cruz. Macri charló un rato con corresponsales extranjeros e hizo notar que esa actitud suya contrasta con la de Néstor Kirchher que nunca ofrece rueda de prensa, ni siquiera a los periodistas locales. Al actual gobierno lo observa como «insuficiente»; no utilizó ni la calificación de «totalitario» que se oyó en la voz de varios senadores nacionales de la Unión Cívica Radical y menos aun la de «fascista» que le endilga la diputada Elisa Carrió. Todavía más: para la ex líder del ARI (acaba de dar un paso al costado de ese partido), la «diferencia entre Hitler y Kirchner esta en los campos de exterminio». Se entiende porque el ARI entró en crisis.

No, Macri no llega a eso pero a él también le preocupa que Kirchner haya pedido lo que se bautizó como «poderes especiales», o sea la facultad de Jefe de Gabinete de reasignar recursos del Presupuesto nacional que aprueba el Parlamento, o que se le facilite la firma de Decretos de Necesidad y Urgencia, porque la actual reglamentación de esa norma constitucional que está en debate todavía, deja como pintado al Palacio de las Leyes.

Macri teme por el ingreso de Venezuela al Mercosur, ya que supone que Hugo Chávez querrá imponerle su impronta; critica la política internacional de Kirchner debido a que «está aislado del mundo», la manera crítica del centro-derecha al sesgo que no pone el acento en las relaciones con EEUU y el mundo financiero internacional y como reconoció «no saber» qué política se debe implementar con Malvinas, dejó que la pregunta de un colega británico al respecto la hiciera su consejero en la materia, el ex embajador de Carlos Menem en Washington, Diego Guelar. Sí en cambio supone que el ciclo económico internacional, por el peso de China a India, permite dar certezas al crecimiento económico argentino, aunque advierte que no hay inversiones en energía porque se mantienen congelados los precios y en algún momento ese déficit repercutirá negativamente. El titular de Boca Juniors se opone a que el Estado (que lo quiere «fuerte», dice) controle empresas como está ocurriendo con el Correo Postal (que su padre, el poderoso Franco Macri no pudo gestionar) o con los servicios de aguas, que los concesionarios de hecho abandonaron meses atrás.

Macri define a su espacio como confluencia de sectores peronistas, radicales, emergentes de los movimientos sociales e independientes. Aspira a que Juan Carlos Blumberg, que es el referente de los miedos ciudadanos, sobre todo en la Capital Federal y el conurbano, ante la inseguridad o sea, mayores índice de delitos violentos, se sume a su cruzada. Reconoció que la semana pasada tuvo con Blumberg un encuentro que no cerró, pero en los mentideros políticos ese nombre suena como candidato del PRO a gobernador en la provincia de Buenos Aires. *

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