Hezbolá atacó la estación de Haifa terminando con la vida de ocho israelíes
«Esto recuerda a la guerra de Kippur, cuando los sirios bombardeaban el norte de Israel», asegura la radio militar israelí.
Haifa fue blanco ayer de unos 15 cohetes de la milicia chiíta libanesa, que intentaba llegar hasta las centrales petroquímicas de la ciudad.
El ataque es el más sangriento de este tipo registrado en esta zona del norte del país desde la guerra del Iom Kippur de octubre de 1973, en la que Egipto y Siria atacaron Israel por el sur, en la península del Sinaí, y por el norte, bombardeando los altos del Golán.
En Haifa, las ventanas de los trenes han saltado por los aires debido a la explosión. En el suelo, las bolas de acero que estaban dentro del cohete se mezclan con la sangre.
Los cadáveres cubiertos con sábanas blancas son transportados rápidamente a las ambulancias.
«Cuando llegamos vimos varios cuerpos tendidos, inundados de sangre.
Todos los muertos son empleados de la compañía ferroviaria nacional», indicó Shimon Romach, responsable de los bomberos.
Mientras los servicios de rescate trabajan, la sirena de emergencia vuelve a ulular. «Â¡Â¡A cubierto, a cubierto!!», gritan los soldados, segundos antes de que nuevas explosiones se escuchen a pocos metros.
Los habitantes de Haifa, polo industrial de Israel, están desorientados. En la televisión, radio y por altavoces, los servicios de seguridad repiten el mismo mensaje: «Cuando escuchen la sirena, tienen un minuto para bajar a los refugios», repite el general Yitzhak Gershon.
«Hay que bajar a los pisos más bajos, a los lugares subterráneos, sin ventanas y no salir de las casas. En la calle, hay que tirarse al suelo cuando se escuche caer un cohete», añadió.
Muy cerca de la estación, Hanna Samarah, de 27 años, un árabe cristiano, estaba en el taller de automóviles donde trabaja cuando se produjo el ataque.
«Oí la sirena y dejé todo para refugiarme en un lugar seguro. Es horrible, aterrador», explica.
Paralelamente al aumento del número de víctimas israelíes, que ya llega a 12 desde el miércoles, la cólera de la población también se incrementa.
«Es peor que en los tiempos de Saddam Hussein, durante la guerra del Golfo en 1991. Israel tendría que matar a todo el mundo en Líbano. Me da pena hablar así pero es la verdad», declara Ranan Batsheva, mientras espera en una parada de autobús.
Junto a él, un hombre interrumpe: «No, no todo el mundo, sólo al Hezbolá».
«Sí, sí, a todo el mundo. Si nosotros no vivimos seguros, ellos tampoco», replica de nuevo Batsheva.
En su quiosco de diarios, Shimon, de 28 años, asegura estar dispuesto a unirse al ejército. «Si el ejército me llama, iré a luchar a Líbano. Pero los civiles no deben ser objetivos. Debe ser una lucha de ejército contra ejército», afirma.
Pocas horas después del ataque, las calles de Haifa están desiertas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad