Medio millón de muertos y cientos de miles de exiliados

España debate sobre las víctimas de la Guerra Civil

La madrugada del 18 de julio de 1938, un levantamiento militar liderado por el general José Sanjurjo marcaba el inicio de la Guerra Civil española que cortaría al país en dos, desembocando en la victoria de las fuerzas nacionalistas y en la dictadura dirigida por el general Francisco Franco (1939-75), que llegó a su fin con la muerte del «caudillo».

Según los historiadores, además de las 300.000 víctimas civiles y militares que dejaron los enfrentamientos armados, 150.000 republicanos y 60.000 nacionalistas fueron víctimas de ejecuciones sumarias durante el conflicto, sin hablar de los 50.000 simpatizantes de izquierda ejecutados después de 1939.

Los muertos nacionalistas recibieron todos los honores del régimen franquista, pero no ocurrió lo mismo con las víctimas republicanas. Prueba de ello son las 30.000 víctimas que permanecen en fosas comunes repartidas por toda la geografía española, según entidades republicanas.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que califica la actual situación de «indigna», se esfuerza desde hace cinco años por exhumar las fosas comunes y rehabilitar la memoria de las víctimas.

El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo fue fusilado por las tropas nacionales (a quienes se les decía «los azules»), presentará en la segunda semana de julio un proyecto de ley sobre la Memoria Histórica sobre las víctimas de ambos bandos.

Una iniciativa poco apreciada por el opositor Partido Popular (PP, derecha), que en junio se abstuvo durante la votación en el Congreso de los Diputados de una resolución declarando 2006 como el «Año de la Memoria Histórica en España».

Medidas semejantes «intentan imponer una verdad oficial, tratan de revisar la transición democrática, dividen a los españoles y reabren viejas heridas», opinan en el PP. Zapatero quiere «despertar el fantasma de esos años trágicos», lo acusan algunos medios de comunicación conservadores.

No se trata de «resucitar a los muertos» de esta guerra en la cual «todos fueron víctimas», responde Zapatero.

Después de 30 años de democracia, la sociedad española quiere dar vuelta la página de la Guerra Civil y del franquismo, pero este tema, sobre el cual la clase política española puso un manto de silencio, sigue siendo un asunto delicado, pese al regreso al poder en 2004 del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El éxito de la transición democrática tras la muerte de Franco «necesitó olvidos selectivos», que hoy vuelven a la superficie, declaraba a principios de julio el presidente del Parlamento Europeo, el socialista español Josep Borrell, durante un debate sobre el golpe militar del 18 de julio de 1936.

En ese contexto se está analizando el papel de la Iglesia católica.

Más de 6.000 religiosos fueron asesinados durante la Guerra Civil, pero luego la Iglesia católica «pasó factura a los rojos y consumó una larga y cruel venganza», dice el historiador Julián Casanova. *

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