Israel bloquea al Líbano por tierra, aire y mar para rescatar a soldados
«Israel impone un bloqueo total sobre Líbano por tierra, mar y aire dentro de las operaciones para recuperar a los dos soldados» secuestrados el miércoles por la guerrilla libanesa Hezbolá, de tendencia chiíta, declaró un responsable del Estado Mayor israelí.
Se trata de la gran primera ofensiva terrestre y aérea del Estado hebreo desde que se retiró del sur del Líbano en el año 2000. Hasta ahora, tres civiles y ocho soldados israelíes murieron y en el territorio libanés, las autoridades calculan que más de 40 personas perdieron la vida desde el miércoles. Fue una jornada cargada de acusaciones mutuas y en la que se vivió un verdadero clima de guerra tanto en Líbano como en el norte de Israel.
Por la mañana, aviones israelíes bombardearon varias pistas del aeropuerto internacional Rafic Hariri de la capital libanesa, que fue cerrado, ya que según Israel «servía para el transporte de armas para Hezbolá».
Al caer la noche, dos cohetes katiusha cayeron en Haifa, la tercera ciudad del Estado hebreo y el mayor polo industrial del país, aunque Hezbolá, que había amenazado con bombardear esta localidad, negó cualquier responsabilidad en este incidente.
En Jerusalén, los responsables del gobierno del Estado hebreo aseguraron que las autoridades de Teherán y Damasco componen un «eje terrorista» responsable de la violencia en la región.
«Israel considera a Hamas y al Hezbolá, a Siria y a Irán, los elementos principales de un eje de terrorismo y de odio que no sólo nos amenaza a nosotros sino al mundo entero», afirmó el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, asegurando que el Hezbolá pretendía además trasladar a los soldados secuestrados a Irán, afirmación desmentida posteriormente por Teherán.
Con su ofensiva contra Líbano, el gobierno israelí pretende aumentar la presión sobre el ejecutivo libanés, al que considera responsable indirecto del secuestro de sus soldados, hasta que «se haga cargo de la región sur de Líbano, controlada hasta ahora por Hezbolá».
Además, los responsables israelíes subrayaron por activa y por pasiva que han sido víctimas de «una declaración de guerra» por parte de Líbano y reiteran que no están dispuestos a intercambiar a estos militares por presos, tal y como exige Hezbolá.
«Queremos hacer entender al gobierno libanés, en plena temporada turística, el precio que tendrá que pagar por negarse a desarmar a Hezbolá», según portavoces militares.
Fundamentalmente, los bombardeos israelíes se dirigieron a objetivos del sur del Líbano, donde Hezbolá almacena «grandes cantidades de armas y municiones», explicaron portavoces militares.
Además, Israel bombardeó con misiles la sede de la cadena de televisión Al Manar, controlada por Hezbolá, numerosos puentes y otras infraestructuras.
Al mediodía del jueves, barcos de la Marina israelí penetraron en las aguas territoriales libanesas e impidieron el acceso a los puertos, usados, según el Estado hebreo, para «la entrada de armas y terroristas».
Como respuesta, Hezbolá lanzó decenas de morteros katiusha contra otras ciudades del norte de Israel, más cercanas a la frontera, donde los habitantes se encuentran desde el miércoles confinados en los refugios especiales.
En total, tres israelíes murieron en las ciudades de Nahariya, en la frontera libanesa, y Sefad, más alejada, cuando sus viviendas fueron alcanzadas por estos morteros.
«Israel tiene que reaccionar con fuerza a este ataque de Hezbolá y es lo que haremos. La comunidad internacional debe comprender que Israel responda de manera firme contra objetivos enemigos como Hezbolá», declaró el primer ministro, Ehud Olmert. *
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