Irak sumido en una guerra confesional
«Los dos ministros fueron invitados a venir el jueves para discutir sobre la situación de la seguridad en Bagdad», dijo a la Asamblea uno de sus dos vicepresidentes, el chiita Jaled al Attiya.
Después de tres días de violencia sectaria, que ha dejado a decenas de muertos, el diputado kurdo Mahmud Osman declaró que «hay que encontrar una solución, puesto que la situación es ahora incontrolable y el plan de seguridad no ha funcionado» en la capital.
«¿Por qué los líderes políticos no se han reunido y por qué se contentan en publicar comunicados?» se preguntó este diputado.
El presidente de la comisión parlamentaria de Seguridad, el chiita Hadi al Amiri, estimó por su parte que la violencia es «un ataque frontal de los terroristas contra el plan de reconciliación» nacional del primer ministro, Nuri al Maliki.
En Bagdad, diez chiitas, que acompañaban en un autobús los restos de uno de sus allegados hacia la ciudad santa de Nayaf, fueron ejecutados el martes por la mañana por desconocidos en la vía rápida de salida por el sur de la ciudad.
Los asaltantes hicieron salir a sus ocupantes del vehículo y los abatieron en Dura, un barrio extremadamente violento de mayoría sunita.
En otros puntos de la capital, tres restaurantes fueron blanco de los atacantes: en el centro, cinco personas murieron y diez resultaron heridas en un doble atentado contra dos locales cerca de la Zona Verde, el sector ultraprotegido de Bagdad.
Un vehículo estalló cerca del restaurante Serwan y al mismo tiempo, un kamizake a pie hizo detonar su bomba frente al restaurante Simsim, a pocos metros de distancia del primero, según la policía.
Otro coche bomba estalló frente a un restaurante del barrio de Karada, que provocó dos muertos y diez heridos, según fuentes hospitalarias.
Al noroeste de Bagdad, seis soldados iraquíes y un jefe local de Al Qaida murieron en enfrentamientos en la ciudad de Salman, según fuentes militares iraquíes.
Estos combates se iniciaron el lunes después de que tres soldados, que se encontraban de permiso, fueran asesinados en esta ciudad por miembros de Al Qaida.
En Kirkuk (norte), un ingeniero de una compañía petrolera perdió la vida así como otro individuo, al ser blanco de desconocidos.
Seis sospechosos fueron arrestados y dos insurgentes resultaron muertos al estallar la bomba que querían colocar en una carretera entre Kirkuk y Tikrit.
En Baaquba, al norte de Bagdad, siete personas fueron asesinadas en diversos ataques.
Por otro lado, el Alto Tribunal Penal iraquí aplazó hasta el 24 de julio el juicio contra el presidente derrocado Saddam Hussein, juzgado junto a otros siete coacusados, por una masacre de chiitas en 1982.
En los últimos dos días, el Tribunal escuchó a la defensa de cuatro acusados secundarios en audiencias boicoteadas por Saddam y dos de sus tenientes, así como por los principales abogados de la defensa.
Estos últimos exigen ser protegidos tras el asesinato el 21 de junio de uno de los letrados defensores, el tercero desde la apertura del proceso en octubre de 2005. *
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