La comunidad internacional pide a Washington el cierre definitivo de este centro de detención

Suicidios inducidos en Guantánamo

Mani Shaman AL Utaybi, Yassar Talal Al Zahrani y Ali Abdullah Ahmed -los tres detenidos que se suicidaron el sábado 10 de junio en la prisión estadunidense de Guantánamo, Cuba -habían sufrido torturas físicas y psicológicas, habían realizado huelgas de hambre y habían sido formados a recibir alimentos por medio de tubos de plástico, que les provocaron náuseas, diarreas y hemorragias internas.

Los tres fueron encontrados colgados de las sábanas de sus camas y de prendas de vestir que ataron a los barrotes de sus respectivas celdas ubicadas en el Campo 1 de Guantánamo. Los tres habrían dejado notas escritas a mano en las que explicaban las razones de su suicidio. EL Pentágono se ha negado a revelar el contenido de éstas.

Según el Centro de Derechos Constitucionales (CCR, por sus siglas en inglés) -organización con sede en Nueva York que tiene la representación legal de cerca de 300 a los 469 presos que se encuentran en Guantánamo-, estos prisioneros habrían pactado el suicidio colectivo. La razón: terminar con el infierno que padecían y llamar la atención de la comunidad internacional sobre la situación de los presos de Guantánamo.

La Unión Europea, varios países árabes -incluido Arabia Saudita, aliado estadunidense- y diversas organizaciones de derechos humanos protestaron por los hechos y pidieron el cierre definitivo de este centro de detención.

Un boletín de la organización Amnistía Internacional (AI) señala que los tres detenidos habían comentado sus intenciones con algunos de sus compañeros del Campo 1, quienes los llamaban «el trío suicida». El rumor de que se suicidarían corría entre algunos presos.

El Pentágono achacaba a estos detenidos militancia en grupos radicales islámicos. Sin embargo -después de cuatro años de prisión-, no había presentado en su contra cargo formal alguno.

Uno de ellos, Al Ataybi -de 30 años, de nacionalidad saudita- desconocía que próximamente iba a ser liberado junto con un grupo de 140 de sus compañeros. Las autoridades del centro de detención no se lo habían comunicado porque aún desconocían si iba a ser regresado a Arabia Saudita o a otro país, comentó a Proceso Mark Denbeaux, abogado del CCR.

Añade: «Al Utaybi había sido calificado por las fuerzas estadounidenses como una «persona segura, lista para ser liberada»(…) Pero su desesperación era enorme y, en su ignorancia, se suicidó».

Al Ataybi fue detenido en 2002. EL Pentágono difundió el pasado lunes 12 un escueto comunicado en el que afirmó que este ciudadano saudita fue miembro de «un grupo islámico prohibido», pero que ya no representaba amenaza alguna para Estados Unidos. Lo mismo sucedía con los otros dos: Al Zahrani -de 21 años de edad, también de nacionalidad saudita- fue, según el comunicado del Pentágono, «un militante talibán» que había procurado armas para luchar contra las fuerzas estadunidenses durante la invasión militar que ese país realizó a Afganistán a fines de 2001. Ahora -según el comunicado-, era un «prisionero que no representaba peligro».

Ahmed -de 28 años de edad, ciudadano de Yemen- fue señalado pro el Pentágono como un miembro de algo rango de la red Al Quaeda. Pese a que había intentado mantener una huelga de hambre en Guantánamo de octubre de 2005 a mayo pasado, «no era hostil, ni desobedecía» a los guardias de prisión. De acuerdo con testimonios recogidos por el CCR entre personas que fueron liberadas de Guantánamo, los tres detenidos habían sufrido maltratos y torturas en esa prisión:

En julio de 2002, Ahmed fue golpeado salvajemente durante un interrogatorio y en otros más fue torturado con descargas eléctricas. Además, los guardias lo amenazaban cotidianamente y aseguraban que no saldría con vida de ese lugar. En febrero de 2003, Al Utaybi fue violado por uno de los guardias. Además, durante los interrogatorios fue golpeado y amenazado de muerte. Al Zahrani, por su parte, fue objeto de abusos mentales y físicos entre abril y septiembre de 2005. Según los testimonios del CCR, habría recibido descargas eléctricas cuando lo interrogaban. *

*Tomado de La Joranda de México en acuerdo con LA REPUBLICA.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje