El secuestro del soldado israelí divide a Hamas
Mientras el primer ministro, Ismail Haniyeh, insta a encontrar una salida pacífica a esta crisis israelo-palestina y a preservar la vida del soldado, los ideólogos de Hamas en Damasco desean pasar a la velocidad superior.
«Hamas ha hecho el esfuerzo de aceptar una política más moderada, pero las dificultades vienen del exterior», explicó Ghassan Jatib, ex ministro palestino y analista político de Ramala (Cisjordania).
Diferencias entre clanes, alianzas fugaces y viejas cuentas sin saldar enfrentan a los líderes de Hamas, pero Israel y sus aliados tienen muy claro que el jefe del movimiento islámico en el exilio, Jaled Meshaal, representa el principal de sus problemas.
El lunes, el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, advirtió al presidente sirio, Bashar al-Assad de que en esta crisis «la responsabilidad caerá sobre sus espaldas» por dar cobijo a la cúpula del movimiento. En las últimas semanas, parece evidente que Meshaal fue uno de los primeros en boicotear la llamada «iniciativa de los prisioneros». Este texto elaborado por presos palestinos con el apoyo de la Autoridad Palestina resume lo que podrían ser las bases de una negociación con Israel y reconoce ímplicitamente la existencia del Estado hebreo.
Posteriormente, cuando el soldado israelí fue capturado el 25 de junio y la franja de Gaza comenzó a ser blanco de bombardeos, numerosos expertos sugirieron que era Meshaal quien estaba bloqueando cualquier negociación destinada a liberarlo con vida y poner fin a la crisis.
Desde entonces, las divergencias de puntos de vista entre los exiliados de Hamas y sus jefes en Gaza han sido flagrantes.
«El gobierno desea que las mediaciones continúen y prefiere una solución pacífica a una escalada militar», subrayó el portavoz del ejecutivo, Ghazi Hamad el lunes.
Pero fuera de las fronteras de los territorios palestinos, la retórica de Hamas es mucho más agresiva. «Los secuestros irán en aumento mientras los palestinos no recuperen su libertad», declaró un portavoz del movimiento en Líbano.
Las razones de estas diferencias internas son muchas. Por un lado, Meshaal y sus camaradas de Damasco deben contentar a sus anfitriones sirios y están además muy cerca de Irán, dos enemigos acérrimos de Israel. Por su parte, Haniyeh debe mostrar en este momento que es una persona flexible, y como buen político, habla en nombre de todos los palestinos.
«Una vez que se llega al poder, hay muchas cosas que deben ser tomadas en cuenta, no sólo la propia voluntad o ideología», recuerda el analista palestino Taher Masry. Otros achacan esta crisis a las personalidades opuestas de Meshaal y Haniyeh.
El primero, nacido en 1956, pasó su infancia escuchando las historias de la resistencia de su padre contra la presencia británica en Palestina. Este hombre se marchó de Cisjordania en 1967 y ha vivido prácticamente toda su vida en el exilio. *
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