El terrorismo que oculta su nombre
POCAS VECES se ha dado una sucesión de matanzas y secuestros, bombardeos y destrucciones como las que viene perpetrando impunemente el ejército israelí en Gaza y también en Cisjordania. La enumeración es escalofriante: al bombardeo de las oficinas del primer ministro palestino, del parlamento y del ministerio del Interior, destrucción de la única central eléctrica con consecuencias terribles, secuestro de 68 miembros del gobierno (ministros, parlamentarios, alcaldes), raids sobre Siria, se sumaron el bombardeo a la Universidad de Gaza y nuevas incursiones mortíferas con tanques al norte de la franja. ¿Cuál de las barbaridades es mayor?
El gobierno israelí alega que ésta es la única manera de luchar contra el terrorismo y amenaza con extender y profundizar esta escalada. Pero ellos están aplicando un auténtico terrorismo de Estado. Sus voceros dicen que la propuesta de intercambiar al cabo Gilad Shalit por menores y mujeres presos en cárceles israelíes es un chantaje y la rechazan de plano. Pero el 58% de la población israelí concuerda con la propuesta.
En medio del silencio, que a esta altura es complicidad, de EEUU y la Unión Europea, y también de la ONU, el gobierno suizo declaró el lunes 3 que Israel está violando la ley internacional con su ofensiva en Gaza, que causa daños considerables y provoca perjuicios a civiles por acciones de castigo colectivo prohibidas por la Convención de Ginebra. El canciller hacía referencia a la Convención de Ginebra de 1949, de la cual Suiza es depositaria, y que obliga a proteger a la población civil y la infraestructura. En este caso se ha violado -según la declaración, que también reclama la liberación del soldado Shalit- tanto el principio de la proporcionalidad como la prohibición de los castigos colectivos. Agrega que la destrucción de la central eléctrica de Gaza y el ataque a la oficina del primer ministro son injustificados, y urge a Israel a liberar a los ministros y legisladores palestinos encarcelados, ya que «los arrestos arbitrarios de ministros y de numerosos representantes electos por el pueblo son injustificables». El gobierno suizo anuncia que donó un millón de francos suizos (820 mil dólares) para ayuda médica en Gaza.
Sobre la situación del soldado secuestrado y de los presos palestinos en cárceles israelíes, hemos visto por TV reportajes conmovedores.
Las madres de los presos
Por una parte, aparece en la pequeña pantalla el rostro sufriente de los padres del joven Gilad Shalit. Piden que se haga todo lo posible para que recupere la libertad. El mundo entero está con ellos: por corazón y por razón.
También se nos mostró a hermanas, madres e hijos de los cientos de presos palestinos recluidos en condiciones durísimas en cárceles israelíes tras haber sido secuestrados en su tierra. No fueron sometidos a juicio ni tienen derecho a la defensa. Por algo se llamó a esas cárceles el Guantánamo israelí. No hay acusación contra ellos, salvo la mención genérica de pertenecer a «grupos terroristas». La hermana de un joven preso dice: Comprendemos y compartimos el dolor de los padres de Gilad. Desde hace unos días ellos sufren la incertidumbre sobre su hijo. Nosotros hace años que reclamamos la liberación de nuestros seres queridos, el retorno a su patria y a su hogar.
Estos días tuvo difusión la afirmación del periódico israelí Haaretz, según el cual en estos días de locura de la Copa del Mundo el gobierno de su país «ha perdido la razón» al iniciar «una escalada militar carente de toda lógica». Otro editorial del rotativo destaca que en modo alguno los intereses del estado de Israel deben llevar «a golpear al gobierno vecino y dejar librados a millones de civiles a la merced de los destacamentos armados». Concluye diciendo: «Los ministros, y particularmente los laboristas, deben solicitar al gobierno el cese inmediato de los ataques a los líderes de Hamas, respecto a los cuales no hay evidencia de que estén envueltos en actos terroristas».
Amenazas a países vecinos
Pero el gobierno israelí no oculta que su objetivo es derribar al gobierno palestino (si Hamas está al frente, es cuestión de competencia de los palestinos) y en la práctica de volver a colonizar Gaza, sometiendo a los palestinos a una muerte lenta, sin agua ni luz ni medicamentos. Ya hemos mostrado que el secuestro y encarcelamiento de sus dirigentes fue planeado antes del secuestro del soldado, que ofició de mero pretexto para la escalada. Y además de las incursiones aéreas sobre Siria, se levanta la amenaza de bombardear Irán, con el peligro inminente de incendiar toda la región. *
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