La Virgen Desatanudos en la Casa Rosada
Buenos Aires, ANSA
La imagen de la Virgen Desatanudos de Ausburgo que el presidente Fernando De la Rúa hizo traer especialmente desde Alemania, cumplió su novena semana de programado recorrido de «purificación» por los despachos de la Casa Rosada (sede del gobierno), en medio de la peor crisis institucional de los diecisiete años de democracia en Argentina.
En enero, a un mes de la asunción del presidente De la Rúa, el capellán de la Casa de Gobierno, el joven obispo Carlos Federico Guillot, fue el encargado de viajar a Alemania, para adquirir una copia de 50×70 cm de la Virgen Desatanudos pintada por un desconocido artista a principios del siglo XVIII para la Iglesia de St. Peteram Pertach de Ausburgo.
Informes de prensa dijeron que fue también el capellán Guillot el encargado de establecer un cronograma de «visitas» de la imagen a los distintos despachos, para evitar confrontaciones provocadas por el «misticismo» de los funcionarios que, a toda costa, querían retener en sus despachos a la Virgen.
(Monseñor Guillot contó que tuvo que comprar otra imagen, con su dinero, para satisfacer la demanda de Héctor Rodríguez, que abandonó la secretaría legal en la Casa Rosada para asumir el ingrato cargo de recaudador de impuestos y a toda costa quería una Virgen en su ingrata nueva oficina).
Según la revista Noticias, la capellanía identificó, en junio pasado, «tres nudos a desatar: corrupción, desconfianza, creatividad para salir de la crisis».
Para algunos fue premonitorio. Un mes y medio después, en agosto, la denuncia de una compraventa masiva de votos para aprobar una controvertida ley laboral, sumió en una profunda crisis al gobierno y al Parlamento. Con ironía, Noticias calificó la presencia de la Virgen Desatanudos en la Casa Rosada, como «el plan B del gobierno».
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