Proceso para juzgar a los Jemeres Rojos en Camboya

Veintisiete años después de la caída del régimen genocida de los Jemeres Rojos, que provocó casi dos millones de muertos entre 1975 y 1979, Camboya lanzó el lunes el proceso legal destinado a juzgar a sus ex dirigentes todavía vivos, tras años de dilaciones.

En una ceremonia celebrada en la Pagoda de Plata del Palacio Real de la capital camboyana, 17 jueces camboyanos y 10 extranjeros juraron «juzgar los crímenes cometidos durante el reinado de Kampuchea democrático con dignidad, honradez, transparencia, independencia y en el respeto de la Constitución y del conjunto de las leyes». Kampuchea democrático es el nombre que los Jemeres Rojos dieron a Camboya.

Vestidos con la toga tradicional de color amarillo de los magistrados de Camboya, los jueces prestaron juramento ante dos dignatarios budistas y cuatro sacerdotes brahmanes.

También asistieron a la ceremonia el ministro camboyano del Palacio Real, Kong Sam Ol, y Nicolas Michel, emisario de las Naciones Unidas, organismo que patrocina el tribunal.

Los fiscales y jueces levantaron la mano derecha y juraron cumplir con su deber de manera «honrada, leal, imparcial y concienzuda». El tribunal tendrá en total 30 magistrados: 17 camboyanos y 13 extranjeros, entre ellos tres sustitutos que llegarán a Camboya más adelante.

Pese a su carácter simbólico, la ceremonia inicia oficialmente el proceso judicial destinado a juzgar al último grupo de dirigentes Jemeres Rojos: la instrucción comenzará a mediados de julio y el juicio a mediados de 2007. En total, debería durar tres años y costar unos 56 millones de dólares.

«Esto oficializa el tribunal Jemer Rojo y lo establece formalmente», explicó Youk Chang, director del Centro de Documentación de Camboya, que reunió las pruebas de los crímenes cometidos durante el régimen Jemer. El juramente pone fin a años de vacilaciones. Phnom Penh había solicitado un tribunal en Naciones Unidas en 1997, pero tuvo que esperar al 30 de abril de 1998 y a un requerimiento similar presentado por Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de la ONU para que la idea se concretara. No obstante, las cosas se prolongaron, debido a la supuesta reticencia del primer ministro Hun Sen, elegido en 1998 y que fue miembro de los Jemeres Rojos, aunque en un grado inferior.

Hoy, la decena de ex responsables Jemeres Rojos que están vivos son todos viejos y algunos de ellos tienen un estado de salud precario. *

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