Análisis internacional

Doble victoria del MAS de Evo Morales

EL DOMINGO 2 América Latina vivió una gran jornada democrática. En Bolivia el MAS del presidente Evo Morales obtuvo una doble victoria: la mayoría de la Asamblea Constituyente y el rechazo al referéndum autonómico para las provincias, reclamado por Santa Cruz y los ricos departamentos del Oriente (Beni, Pando y Tarija). Las elecciones mexicanas se sellaron con un empate técnico entre la coalición encabezada por el PRD y el PAN, con grandes posibilidades de que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo presidente de México.

 

Mayoría absoluta  en la Constituyente

El 18 de diciembre Evo Morales llegó a la presidencia con un espectacular 54% en el primer turno. Ahora el MAS logró 60% de apoyo, frente a 20% del opositor Poder Democrático Social (Podemos) del ex presidente «Tuto» Quiroga. O sea que lo triplicó en votos. Obtuvo 135 bancas en una Asamblea de 255, sobrepasando la mayoría absoluta, frente a 60 de su contendor. El MNR, Unidad Nacional y el MIR obtuvieron una representación mucho menor. Aun así, ciertos comentarios priorizan el hecho de que Evo no logró los 2/3 de la Asamblea. Además, el sistema electoral prevé la elección de constituyentes plurinominales (por departamento, que son nueve) y uninominales, por circunscripción. Una repartición proporcional hubiera dotado al MAS de una veintena de diputados por encima de los adjudicados.

Razón tenía el presidente al declarar: «Ganamos por partida doble, el NO a nivel nacional y el 60% de los votos para la Asamblea Constituyente. Con este apoyo se consolida la nacionalización y el camino antineoliberal expresado en nuestra revolución democrática y cultural. La democracia ganó en Bolivia y se consolidó en este gobierno». El vicepresidente Alvaro García Linera aseveró que la Constituyente, al redactar la nueva Carta Magna, terminará con la marginación de los bolivianos, heredada desde la Colonia.

Para lograr ese objetivo, se delinean varios caminos. Uno es el de los acuerdos interpartidarios para alcanzar los 2/3 de votos requeridos. Otro es sustituir esa exigencia por la de la mayoría absoluta.

Un tercero es que la Asamblea elabore dos proyectos de Constitución, uno por la mayoría y otro por la minoría, y el pueblo opte por uno de ellos en un nuevo referéndum especialmente convocado al efecto.

 

Derrota de la autonomía secesionista

La consulta sobre la autonomía fue impuesta por la derecha, para permitir que cada departamento obtenga independencia económica y política del gobierno central. El epicentro de este movimiento está en Santa Cruz, donde el pasado miércoles se desarrolló una manifestación de enormes proporciones. Evo lanzó la consigna de votar por NO para derrotar a la oligarquía, entendiendo que la autonomía (que podía llegar a la secesión, al estilo de lo que preconiza la Liga del Norte italiana) beneficiaba a las oligarquías, apoyadas por las trasnacionales, de las provincias orientales, donde se concentra la mayor cantidad de gas y petróleo y los principales agronegocios. Los movimientos sociales que apoyan al gobierno se sumaron mayoritariamente al NO, mientras los partidos derechistas de oposición hicieron causa común con los grandes empresarios de los movimientos cívicos del Oriente, apoyando el SI.

En esas condiciones, la votación contra el proyecto autonómico superó el 53% a nivel nacional. Esta opción triunfó en cinco departamentos: La Paz (69,7%), Cochabamba (58,6%), Chuquisaca (58,3%), Potosí (65,8%) y Oruro (74,7%). En cambio el SI se impuso en las cuatro provincias del Oriente: Santa Cruz (donde finalmente quedó en 73%), Tarija (69,9%), Beni (82,1%) y Pando (61,6%). Los sectores allí prevalecientes procurarán que la autonomía se aplique a sus provincias, sin tomar en cuenta que fue derrotada a nivel nacional. En dichos departamentos hubo simpatizantes del MAS que votaron por su partido para la Constituyente y por la autonomía a nivel local. De toda forma el país quedó partido en dos, con amenaza de segregación de los departamentos orientales.

 

Incertidumbre en México

En México el organismo electoral se negó (como reclamó el PRI) a dar los resultados del conteo rápido, porque los márgenes entre López Obrador y Felipe Calderón eran demasiado estrechos. El candidato del PRD-PT-Convergencia dijo que había ganado por 500 mil votos. El del PAN replicó que el ganador era él. El PAN se adjudica las gobernaturas de Guanajuato y Jalisco (las viejas provincias cristeras) y Morelos. El PRD conquista por tercera vez la jefatura de gobierno del DF, el más poblado. Marcelo Ebrard arrasó con 52%, frente a 27,4% del PAN y 21,3% del PRI. Festejaron de noche en el Zócalo, bajo la lluvia. *

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