El líder del movimiento islámico Hamas no se encontraba en el lugar

Israel bombardó la oficina del primer ministro palestino

Este ataque de las fuerzas armadas israelíes forma parte de la campaña militar para conseguir la liberación de uno de sus soldados, raptado por un grupo armado palestino el 25 de junio.

Minutos después de este bombardeo, una sede del gobierno de Hamas en Yabalia, al norte de Gaza, fue blanco de otro ataque similar. Al menos un miembro del movimiento islámico murió y otro resultó herido, según fuentes médicas.

Este bombardeo es «un ataque contra un símbolo palestino. Pedimos a la comunidad internacional y a la Liga árabe que asuma sus responsabilidades hacia nuestro pueblo e intervenga para poner fin a esta agresión», declaró Haniyeh, minutos después en el lugar del ataque.

Desde el secuestro del joven soldado israelí, Gilad Shalit, Israel había amenazado en numerosas ocasiones a responsables del gobierno de Hamas y sobre todo a su primer ministro.

La noche del jueves al viernes, la sede del ministerio de Interior palestino en Gaza había sido atacada por los aviones de combate israelíes.

Ayer, dirigentes palestinos advirtieron de que la vida de Haniyeh estaría en peligro mientras el soldado israelí no fuera liberado.

«Hay amenazas israelíes contra Haniyeh», declaró una fuente cercana al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, afirmando que éste había recibido la información de los responsables del Estado hebreo.

Desde el inicio de la segunda Intifada palestina, en septiembre del 2000, Israel ha asesinado a varios líderes de Hamas, incluyendo su emblemático líder espiritual, el jeque Ahmed Yassin, y su sucesor, Abdelaziz Rantissi.

Hasta ahora, las negociaciones entre israelíes y palestinos para liberar al soldado han sido estériles. Israel se niega a negociar con «terroristas» y los grupos armados que retienen al militar exigen la puesta en libertad de presos palestinos.

El pasado jueves, Israel arrestó a 64 dirigentes de Hamas en Cisjordania, entre ellos ministros, diputados, alcaldes y otros.

«Hamas no es un gobierno, es una organización de asesinos cuyo líder está en Damasco. No hacemos distinciones entre terroristas», declaró el ministro de Fomento, Benjamin Ben Eliezer, refiriéndose al máximo líder político de Hamas Khaled Meshaal, que vive en Siria.

Según las autoridades palestinas, Egipto, que actúa como mediador en este asunto, propuso a los secuestradores que liberen al soldado, a cambio de un «compromiso israelí de dejar en libertad hasta finales de año a todas las mujeres y niños prisioneros».

Más radicales, los grupos armados palestinos que mantienen cautivo al recluta israelí exigieron en un comunicado la liberación de «1.000 presos de diferentes nacionalidades» sin prometer a cambio el fin del secuestro.

«La situación no llegó a un callejón sin salida y continúan los esfuerzos para conseguir una solución aceptable para todas las partes y poner fin a la cuestión del prisionero», declaró el sábado por la noche un optimista Abas.

Estas alentadoras declaraciones del líder palestino chocan con las realizadas poco antes por otros funcionarios en Gaza, quienes indicaron que las negociaciones estaban «bloqueadas».

Las últimas informaciones hacen pensar que el militar secuestrado se encuentra con vida aunque recibió tres impactos de bala.

A la espera de resultados, la población de Gaza se prepara para resistir, en momentos que la electricidad, algunos productos de primera necesidad y la gasolina comienzan a escasear.

En los últimos días, la aviación israelí ha multiplicado sus bombardeos en la franja de Gaza en una operación llamada «Lluvia de verano» dirigida sobre todo a dañar las precarias infraestructuras, como carreteras o centrales de electricidad. *

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