AK-47, la máquina de asesinar de los próximos 20 años

Armas pequeñas matan más que bombas de Hiroshima y Nagasaki

Según la ONU, las armas pequeñas son las destinadas al uso personal e incluyen revólveres, pistolas automáticas, fusiles de asalto y las ametralladoras ligeras.

Suelen ser usadas por una, dos o tres personas. Ametralladoras pesadas, lanzagranadas portátiles, cañones antiaéreos y antitanque portátiles, fusiles sin retroceso y morteros de calibre menor a 100 milímetros, están incluidos en la definición del organismo mundial.

Las armas ilegales representan un 25% del comercio global de armamento, en un negocio de unos 4.000 millones de dólares por año. El 59%, se encuentra en su mayoría en manos de civiles, mientras el 37,8% está en poder de las Fuerzas Armadas y gobiernos.

El tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras supera los 1.000 millones al año, según estudios divulgados.

Paralelamente, cada año se producen entre 10 y 14 mil millones de municiones, suficientes para disparar dos veces a cada habitante del planeta. Cada día se fabrican en el mundo 38 millones de municiones, pero no se sabe dónde va a parar el 83%.

Sólo existen datos referentes a la exportación del 17 % de las 10 a 14 mil millones de balas que se fabrican cada año. Esto significa que no existen datos fiables sobre millones de unidades.

En la ONU se discute, como todos los años, cómo controlar su circulación ilegal de armas y municiones, algo que parece aún muy difícil.

La Campaña de Control de Armas, una iniciativa conjunta de Amnistía Internacional, Oxfam International y la Red de Acción Internacional sobre Pequeñas Armas, viene instando a los gobiernos a adoptar severas normas mundiales sobre la transferencia de pequeñas armas y armas ligeras, y controlar las licencias de fabricación y los arsenales existentes.

El programa de acción aprobado en la primera Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras contra su fabricación ilegal y el contrabando tuvo éxitos limitados.

Según los documentos presentados en la ONU, sólo uno de cada cuatro países cumplió con su promesa e implementó controles más estrictos.

Sesenta países, es decir casi uno de cada tres miembros de la ONU, eliminó sus depósitos de armas.

Los criterios comunes que deberían acordarse en la comunidad internacional, opinan organizaciones que estudian el tema, incluyen la prohibición expresa de las transferencias de armas y municiones a países sometidos a embargos internacionales de armamento, o que estén en conflicto, o donde se violen los derechos humanos o el Derecho Internacional Humanitario.

Antes de autorizar la venta de armas o municiones, los Estados también deberían tener en cuenta las posibilidades de que el material transferido sea usado en ataques terroristas y el crimen organizado, o tenga efectos negativos en el desarrollo del país por situaciones de pobreza, afirman los documentos.

 

Un AK-47 que dispara 600 balas por minuto a 30 dólares

El fusil de asalto Kalashnikov es uno de los acusados. Esta arma seguirá siendo la máquina de matar favorita en las zonas en conflicto en los próximos 20 años, porque su producción está poco reglamentada, según los informes dados a conocer en la ONU.

Unos 100 millones de AK-47 y similares están en circulación en el mundo, incluso en los arsenales estatales de por lo menos 82 países, de acuerdo con el informe de la Campaña sobre Control de Armas.

Los AK-47 son usados para «masacrar, mutilar, violar y abusar, torturar y alimentar los delitos violentos en países tan diversos como Afganistán, República del Congo, Estados Unidos, Irak, México, Reino Unido, Sierra Leona, Venezuela y Yemen», indica el informe.

El documento señala que «el gran número de instalaciones para la fabricación de este fusil, así como la amplia disponibilidad de Kalashnikovs y la inexistencia de normas mundiales y leyes para regular su transferencia, hacen que los AK-47 caigan fácilmente en manos de traficantes de armas, milicias y delincuentes».

Producido en al menos 14 países en cuatro continentes, este fusil, que tiene una ritmo de disparo de hasta 600 balas por minuto, puede ser adquirido por 30 dólares en algunos lugares de Africa.

En el informe se cita al inventor del AK-47, el teniente general Mikhail Kalashnikov, quien recomendó un estricto control internacional del comercio de pequeñas armas.

«Debido a la falta de un control internacional sobre las ventas de armas, las de tipo ligero pueden ser introducidas en casi cualquier lugar del mundo para ser usadas no sólo para la defensa nacional, sino también por agresores, terroristas y todo tipo de delincuentes», dijo el inventor ruso, un ex héroe de la extinta Unión Soviética.

«A veces la gente me pregunta si me siento culpable por el sufrimiento humano causado por los ataques con AK-47″, añadió.

«Pero en definitiva no son los diseñadores quienes deben ser responsabilizados por el destino final de las armas. Son los gobiernos los que deben controlar su producción y exportación», declaró el militar.

Kalashnikov inventó su fusil mientras se recuperaba de las heridas que había sufrido en la II Guerra Mundial. Su primer modelo fue el AK-47, así llamado por el año en que entró en servicio activo.

El AK-47, un fusil de asalto semiautomático de uso militar, se convirtió en un arma popular debido a su comprobada confiabilidad y su amplia disponibilidad.

«El AK-47 es un símbolo del modo en que el comercio de armas destruye vidas y modos de vivir. Sólo con normas mundiales para controlar la producción y el comercio se asegurará que no caigan en las manos equivocadas», dijo la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan.

«La proliferación de armas ha propiciado algunas de las peores tragedias de nuestro tiempo, matanzas, deportaciones masivas, torturas y violencias», declaró Khan.

«Sin embargo, la venta y la transferencia de armas ligeras hacia algunos de los peores violadores de los derechos humanos prosigue, debido a la hipocresía, codicia y pasividad», denunció.

«Nuestra energía, nuestros esfuerzos y nuestra ira están dirigidos hacia las armas ilegales, no contra las armas legales», dijo Kofi Annan, secretario general de la ONU. «Nuestro blanco son los traficantes inescrupulosos de armas, los narcotraficantes y otros delincuentes que llevan la muerte y el caos a las comunidades», sostuvo.

La mayoría de la comunidad internacional, al menos públicamente, coincide en la necesidad de impedir la venta de armas cuando puedan estar destinadas a violadores de los derechos humanos o a países sobre los que pesa algún impedimento.

No obstante, los estudios señalan que muchos gobiernos no reportan una gran parte de sus exportaciones. Rusia, por ejemplo, vendió formalmente armas pequeñas y ligeras por 40 millones de dólares en 2003, aunque las estimaciones indican que en realidad la cifra ascendería a unos 431 millones.

Estados Unidos es el mayor importador y exportador oficial de armas pequeñas y ligeras. En 2003, sus ventas sumaron 370 millones de dólares, y sus compras 623 millones.

Un barómetro de transparencia incluye una lista con los principales exportadores de armas, y evalúa su desempeño en la entrega en tiempo y forma de información de aduanas a la Base de Datos Estadísticos de la ONU sobre Comercio de Mercancías.

Estados Unidos y Alemania recibieron las puntuaciones más altas, las mejores, 20,5 y 19 respectivamente.

La creación de un grupo intergubernamental de expertos que se reuniría en noviembre para examinar los medios de reprimir la actividad de los traficantes de armas ilegales, parece ser un hecho.

Sin embargo, en 2020 los muertos y heridos por guerras y violencia superarán a las víctimas de malaria y sarampión, indican algunas alarmantes proyecciones. *

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