UCR endurece oposición al gobierno
Esa es la fecha estipulada por las normas en vigencia pero sin embargo en espacios opositores cada tanto les vienen la duda. Piensan que Kirchner los madrugará anticipando los comicios, al menos los presidenciales, y esta duda no hace más que paralizarlos mientras la batuta sigue en manos del primer mandatario. Este, a la vez, no avanza en aclarar si será él o su esposa, la senadora Cristina Fernández, la que peleará por el primer empleo de este país.
Lo tienen que pensar. Al ex gobernador de Santa Cruz, las encuestas le dan cerca del 52% de intención de voto si las elecciones fueran dentro de poco y así vencería, fácilmente, en primera vuelta. Pero para la senadora nacional, los guarismos son algo menores. A propósito de una eventual alianza –«concertación plural» en palabras de Kirchner– el mandatario mendocino, el radical Julio Cobos, dijo que en el encuentro con el primer mandatario «no se habló de candidaturas, ni de acuerdo electoral». Pero enseguida se apresuró a subrayar que «hay cosas con el gobierno que están avanzando bien. La situación electoral hay que evaluarla en otros momentos».
Aprontes en dirección 2007, hay, pese a que Kirchner hace decir que hay que gestionar y olvidarse de las elecciones porque falta bastante, hay todos los días. Por caso, el mismo jueves, el kirchnerismo en sus diversos matices reunió a unos dos mil activistas, entre ellos varios ministros, para avanzar en dirección a intentar ganar la jefatura del gobierno porteño que se decide el año próximo.
Kirchner reunió el jueves casi al anochecer a cinco gobernadores de prosapia radical, pero el único ausente fue el chaqueño Roy Nikisch, quien sigue alineado a la estrategia del comité nacional de la UCR, más inclinada a levantar la candidatura a presidente del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo que implica formar parte de una alianza opositora al oficialismo. Fueron a tomar café en la Rosada, los mandatarios de Corrientes, Catamarca, Río Negro, Santiago del Estero y sobre todo el de Mendoza, el mencionado Cobos, a quien Kirchner privilegia tanto, que lo llevó hace poco a Europa, lo invita a mítines donde habla porque lo está adobando como para llevarlo el año próximo como integrante de la fórmula presidencial. Cobos parece que se cree que llegará a tanto, y los sondeos en su provincia andina indican que una abrumadora mayoría lo quiere ver en alianza con el Presidente. La Unión Cívica Radical, encabezada por otro mendocino, Roberto Iglesias, de suyo enfrentado a Cobos, quisiera repudiar con una expulsión a los díscolos, pero otros dirigentes no se atreven a dar ese paso.
Aunque el encuentro de Kirchner con esos mandatarios radicales estaba en agenda, enfureció todavía mas a los orgánicos de la UCR porque subsisten los ecos de un incidente ocurrido el miércoles, cuando una delegación de ese partido quiso colocar una ofrenda floral en la Casa de Gobierno en homenaje al ex presidente Arturo Illía, derrocado hace 40 años por un golpe de estado que entronó al general Juan Carlos Onganía, en otra de las etapas bochornosas de la historia argentina. La delegación la encabezaba el ex presidente Raúl Alfonsín, pero al llegar a la Rosada, se encontró con que no la dejaban entrar. Más tarde, Kirchner, enterado del incidente, invitó a Alfonsín a hacer el homenaje a Illía juntos, pero la idea no gustó. En cambio, agudizó la dureza del radicalismo oficialista desde donde salieron voces destempladas contra Kirchner que lo menos que le dijeron es que era un autoritario. La líder del ARI, Elisa Carrió, insistió en su cantinela: «fue una decisión fascista» impedir el homenaje en el Salón de los Bustos de los ex presidentes. Todo, en rigor, fue un equívoco burocrático pero parece que de ahora en más, todo vale. Sigamos con los radicales. Mientras avanza dentro de sus filas una mayor cohesión para integrar un frente en apoyo a Lavagna con diversas fuerzas, comenzando por el peronismo que se referencia en el ex mandatario provisional Eduardo Duhalde, el muy solicitado partido socialista ya dijo que no ingresará a esa coalición opositora, el ex ministro de economía no termina por definirse. Pero hace todo lo posible para diferenciarse del gobierno. Le imputa a Kirchner promover un «capitalismo de amigos».
Compartí tu opinión con toda la comunidad