Infiltración y hostilidad de Estados Unidos en Bolivia

La reiterada hostilidad de Estados Unidos contra el proceso de cambios que vive Bolivia, y la denuncia de que ese país infiltró allí militares encubiertos como académicos, llenaron la semana noticiosa en esta nación andina.

Un funcionario norteamericano de segunda línea, Antonio Franco, intentó descalificar al proceso boliviano y encontró rotundas respuestas del propio presidente Evo Morales, a tiempo de ratificarse las denuncias sobre el ingreso irregular de los militares foráneos.

La infiltración, según la estatal Agencia Boliviana de Información (ABI), lleva meses, y fue revelada por el presidente Evo Morales el pasado fin de semana, en una concentración campesina, en la que pidió públicamente explicaciones a la embajada de Estados Unidos.

Un intento de esa representación diplomática de desmentir la información, se estrelló con la firme ratificación de la denuncia por el vicepresidente Alvaro García y los ministros de Gobierno, Alicia Muñoz, y Defensa, Walker San Miguel.

Según la información, basada en reportes de los servicios de inteligencia, 23 ciudadanos norteamericanos llegaron insólitamente como alumnos a un curso sobre conflictos internos, reservado a altos funcionarios y oficiales con nivel de decisión.

Una buena parte del grupo, indica la pesquisa, son en realidad militares, habiéndose comprobado en los casos de los sargentos Mark Patric Peláez y Michael Humire.

Humire declaró al llegar ser estudiante pero se registró en la embajada norteamericana, trámite reservado para diplomáticos y militares, y tiene entrenamiento como francotirador y experto en explosivos y operaciones especiales.

En el contexto de la infiltración debe considerarse denuncias hechas en mayo pasado por el presidente Morales, sobre una conspiración para desestabilizar a su gobierno.

Según Morales, la conjura involucra a transnacionales petroleras, oligarcas y elementos de los partidos tradicionales, e incluye una campaña de desprestigio contra el gobierno e intentos de exacerbar conflictos sociales.

En ese marco, Franco, director para América Latina de la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (USAID), sostuvo que el proceso por la Asamblea Constituyente encierra supuestos peligros antidemocráticos. *

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